La partida del profesor Martens

Anagrama. Barcelona (1995). 343 págs. 2.900 ptas.

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“Es curioso cómo la gente intenta siempre hacer creer que las cosas son diferentes de lo que son, embellecerlas”, se dice el profesor Martens poco antes de tomar el tren en la ciudad estonia de Pärnu para trasladarse a San Petersburgo, donde le espera su mujer.

Durante el trayecto, el profesor Martens, en un largo monólogo, sintiendo la proximidad de la muerte, realiza un crítico balance de sus éxitos sociales y de sus relaciones íntimas. Los resultados parciales le aportan dosis de hastío y de cansancio. Toda una vida entregada a la diplomacia rusa arroja un saldo patético: sólo ha vivido para la mentira.

Martens es consejero permanente del Ministerio de Asuntos Exteriores, una eminencia en Derecho Internacional y diplomático de reconocida fama. Estonio de origen, ha vivido plegado al poder. Este viaje, en el que mide su vida con una rigurosa dosis de sinceridad, le lleva a reconocer su papel de cómplice en un sistema tiránico. Sus reflexiones se convierten en un encadenamiento de disquisiciones sobre los límites éticos de la política. Este deseo de sinceridad también le hace contemplar con mirada nueva su relación con su mujer, y sus repetidas infidelidades conyugales, sostenidas impasiblemente por esa ensayada devoción a la mentira personal y social.

Kross, con una técnica singular, ha escrito una impecable y densa parábola sobre el poder y los políticos. A la vez, La partida del profesor Martens es una novela rigurosamente histórica sobre la Rusia de principios de siglo y sus relaciones con Estonia, país que luchaba por mantener su identidad y conseguir su independencia.

Adolfo Torrecilla