La maleta de mi padre

Mondadori. Barcelona (2007). 98 págs. 9,90 €. Traducción: Rafael Carpintero.

TÍTULO ORIGINALBabamin Bavulu

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Este volumen reúne tres conferencias pronunciadas por el escritor turco Orhan Pamuk (Estambul, 1952), premio Nobel de Literatura 2006. La primera de ellas, que da título al libro, es el emotivo discurso que pronunció en Estocolmo al recibir el premio Nobel, y que dedicó a su padre, fallecido en 2002. Pamuk se sirve de los recuerdos familiares para reconstruir su vocación a la literatura y el papel que tuvo su padre en su formación estética y vital.

Las tres conferencias son una personalísima reflexión sobre la literatura y el oficio de escritor. Pamuk intenta responder a las preguntas de por qué escribe y para quién. En las tres, relaciona directamente estas reflexiones con sus obras literarias. Como cuenta en su libro Estambul, Pamuk recuerda cómo a los veintidós años decidió abandonar la pintura, a la que se había entregado durante largo tiempo, por la escritura. Destaca la influencia que ha ejercido Estambul -para Pamuk, “el centro del mundo”- en su vida como escritor, a pesar de los problemas que ha tenido por sus ideas laicas y sus referencias al genocidio contra los armenios, problemas que le han obligado a abandonar su país por las amenazas recibidas.

También reflexiona sobre otro de sus temas habituales en sus novelas: las conflictivas relaciones entre Oriente y Occidente, tema que conecta con Estambul como puente y mezcla de culturas.

En las tres conferencias sobresalen las palabras dedicadas a expresar su intensa y vital relación con la escritura: “Todos los días necesito ocuparme un tanto de la literatura para ser feliz”. Para Pamuk, “la literatura es la capacidad de hablar de nuestra propia historia como si fuera la de otros y la de otros como si fuera la nuestra”. Pero la literatura es también sinónimo de soledad, pues “para ser escritor, antes que la paciencia y el esfuerzo, debe surgir en nosotros el impulso de huir de las multitudes, de la sociedad, de la vida cotidiana, de las vivencias de los demás, y encerrarnos en una habitación”.