La música de la humanidad. Antología poética del Romanticismo inglés

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Tusquets. Barcelona (1993). 370 págs. 2.500 ptas.

Ricardo Silva-Santisteban, profesor de la Universidad Católica de Lima, es el autor del prólogo de este libro y de la selección y traducción de los poemas reunidos bajo el sugerente título de La música de la humanidad, tomado de un verso de William Wordsworth.

Aunque los creadores del idealismo, la filosofía romántica, fueron alemanes, la reacción artística contra el neoclasicismo se produjo primero en Inglaterra, donde, en su conjunto, la poesía romántica llegó a las cotas literarias más altas. Frente al racionalismo, la uniformidad y la imitación características del neoclasicismo, los románticos exaltan la imaginación, el individualismo, la libertad, la vivencia interior, los sentimientos y el arte como forma más sublime de conocimiento.

En Inglaterra, el esplendor del romanticismo se desarrolla entre 1782 y 1832 aproximadamente. William Blake (1757-1827), el primer autor que figura en esta antología, suele considerarse un precursor. Blake es un visionario que ilustraba sus poemas y que evolucionó de la sencillez a un simbolismo teosófico oscuro y peculiar.

El primer grupo destacado de poetas románticos ingleses lo constituyen William Wordsworth (1770-1850), Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) y Robert Sothey (1774-1843), llamados poetas laguistas, por su región de procedencia, el noroeste de Inglaterra. En 1798, las Lyrical Ballads, escritas por Wordsworth y Coleridge, señalan el arranque de este grupo, caracterizado por la pretensión de universalidad, el rechazo de lo artificioso, el cultivo de la emoción, aunque sin excesos sentimentales. Sólo Wordsworth y Coleridge, los más destacados, figuran en esta antología. Wordsworth sorprende por su capacidad perceptiva de lo poético en la naturaleza, más allá de su belleza sensible. Es uno de los mejores sonetistas ingleses. En Coleridge, en cambio, resalta su percepción de lo extraordinario, que influyó más tarde en el trascendentalismo norteamericano.

El segundo grupo importante lo forman Lord Byron (George Gordon, 1788-1824), Percy B. Shelley (1792-1822) y John Keats (1795-1821). Su actitud es mucho más tajante, revolucionaria, idealista y desesperada -los tres murieron trágicamente-, en contra de la sociedad de su tiempo, después del desengaño por los efectos prácticos de la Revolución Francesa. Si los laguistas admiraban las leyendas medievales, éstos vuelven la mirada al sur de Europa (Grecia, Italia, España) y a los mitos clásicos.

Byron es el más realista de los tres. Y probablemente por esto, y por encarnar con su vida al héroe romántico, alcanzó tanta notoriedad en su época y fue tan influyente en toda Europa. Sus composiciones son desiguales, pero no faltan poemas geniales. Shelley, en cambio, es un idealista y soñador, utópico, que expresa sus ideas con gran calidad poética. Keats es un poeta puro, que busca la belleza con pasión a través de la naturaleza y del hombre. Ni Shelley ni Keats alcanzaron la popularidad de Byron; sin embargo, Keats ha influido notablemente en la poesía contemporánea.

Ricardo Silva ha seleccionado de cada uno de los seis poetas incluidos en esta antología algunos poemas breves, un poema largo -por lo general, menos conocido para los lectores en castellano-, y algunos fragmentos en prosa (de cartas o de libros), en que describen brevemente su poética. Hay que elogiar la gran calidad de la versión de los poemas al castellano.

Luis Ramoneda