La historia de Lucy Gault

TÍTULO ORIGINALThe Story of Lucy Gault

GÉNERO

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Salamandra. Barcelona (2004). 286 págs. 13,90 €. Traducción: Patricia Antón de Vez.

El matrimonio Gault se ve amenazado y decide dejar Irlanda. Él fue oficial del ejército inglés y ella es británica por nacionalidad. Lucy, la hija de nueve años, tiene sus propios planes y desaparece antes de la partida. Todo hace pensar en un suicidio, y el matrimonio inicia desolado un viaje por Europa que le tiene durante años vagando por su pena. Pero enseguida sabremos que Lucy no murió, y la veremos aislarse en su remordimiento y crecer, mientras se van intercalando escuetas noticias de sus padres. Cuando esto no puede estirarse más, Trevor introduce una variable romántica que asume el peso de la historia. Todo se va en saber si se llegará a producir el encuentro de Lucy con sus padres y si cuajará su romance con Ralph.

Esta historia es la leyenda de un infortunio en torno a la culpa. La historia, como el destino, es individual, fruto sobre todo de la libertad, aunque también de circunstancias y azares. Una y otra vez Irlanda aparece como un país atormentado de donde es mejor irse, y en la novela todos se van, hasta la que se queda. Se trata de un libro triste donde también caben, sin embargo, el afecto, el perdón, la generosidad y la fe.

El irlandés Trevor (Cork, 1928) ha escogido un tema (malentendido, viaje, reencuentro, secuela irreparable) clásico y nada nuevo, y un tono en cierto sentido también clásico, que aborda sin dramatismo ni sensiblería, con más acento en lo universal que en lo local. El defecto que hace que la novela no termine de cuajar es que falla la fábula. El aislamiento de la protagonista no es fácil de comprender; ni siquiera la intervención de Ralph, que da lugar a los diálogos más conseguidos, ni el saber cómo son afectados por la tragedia otros secundarios que van apareciendo (un sacerdote, el terrorista irlandés contra el que disparó el capitán Gault, los criados de Lucy, los vecinos…), logran ganar decididamente el interés del lector. Trevor disemina aquí y allá veladuras que dan más interés al desarrollo de la tragedia y consiguen interpelar algo más al lector, pero el conjunto no queda bien acabado. Con todo, La historia de Lucy Gault, si no con entusiasmo, se lee con agrado, especialmente la parte romántica, que es lo de siempre pero que, como siempre, interesa.

Javier Cercas Rueda