La Generación de 1936 (Antología poética)

La Generación de 1936 Antología poética

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Cátedra. Madrid (2006). 482 págs. 12,90 €.

La cuestión de las “generaciones literarias” suele ir acompañada de polémicas, que rebrotan a menudo cuando se publica una nueva antología de autores de un determinado periodo. Sin embargo, cabe afirmar que las “generaciones literarias” gozan de buena salud, aunque sea, entre otros, por motivos pedagógicos, a los que se rinden incluso los que se oponen a los repartos generacionales.

La introducción de Francisco Ruiz Soriano a esta antología es un buen ejemplo de lo dicho, puesto que el investigador se dedica a rastrear las distintas opiniones sobre los autores antologados: las de quienes los consideran un grupo generacional, con las polémicas sobre el nombre más adecuado; y las de quienes rechazan tal idea. El aficionado a la poesía se encontrará con un puñado de excelentes poemas; los estudiosos de la materia probablemente sacarán unas conclusiones que los acercarán a uno u otro bando.

Se trata de escritores muy variados en cuanto a sus vidas e ideas: unos más o menos afines al franquismo (sobre todo falangistas); otros que padecieron las represalias postbélicas (Miguel Hernández, Germán Bleiberg, Pedro García Cabrera, Vicente Carrasco, Antonio Otero Seco…); y otros que se exiliaron temporal o definitivamente. Cabe preguntarse si ante tantas diferencias es posible encontrar nexos comunes, y parece que sí, y que incluso comenzaron a fraguarse antes de que estallara la contienda, lo que desdibujaría un poco el tópico de que la Guerra Civil fue el aglutinante generacional.

En los aspectos formales, estos poetas basculan entre vanguardismo y clasicismo, hay muy buenos sonetistas, pero también usan el verso libre. Aprecian a Garcilaso más que a Góngora (reivindicado por los poetas de la generación del 27), y vuelven a fijarse en las ideas regeneracionistas de los escritores del 98. En este aspecto, la influencia de Unamuno y sobre todo la de Antonio Machado es muy notable, con la rehumanización del arte, la recuperación de la temporalidad y la meditación sobre el destino humano. Algunas características destacables de las poéticas de estos escritores reflejan una reacción ante la poesía pura y abstracta, predominante cuando daban sus primeros pasos literarios. Rilke y Pablo Neruda son otros poetas que influyen en los de este grupo.

Otra cuestión, que suscita también polémicas, como se señala en la introducción, es a qué autores incluir. En antologías anteriores la nómina se reducía casi siempre a los poetas que permanecieron en España (José Antonio Muñoz Rojas, Luis Rosales, Juan y Leopoldo Panero, Luis Felipe Vivanco, Dionisio Ridruejo, Álvaro Cunqueiro, Juan Alcaide, Federico Muelas, Francisco Pino…) o que se ausentaron temporalmente (Juan Gil-Albert, Rafael Dieste, Ildefonso-Manuel Gil, Enrique Azcoaga…). En cambio, uno de los aciertos de esta antología es que figuran, además, poetas del exilio, menos conocidos tal vez, pero también interesantes desde el punto de vista literario (Arturo Serrano Plaja, Juan Rejano, José María Quiroga Pla, José Herrera Petere, Arturo Cuadrado, Bernardo Clariana, Celso Amieva). En este grupo, la memoria y el desarraigo tienen un papel relevante.

Luis Ramoneda

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