La flecha del tiempo

Time's Arrow or The Nature of Offence

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Anagrama. Barcelona (1993). 221 págs. 1.800 ptas.

Esta es una novela sorprendente y distinta. Empieza por el final y todas las acciones suceden exactamente al revés de como ocurren en la realidad, de manera que, por ejemplo, coger un taxi se transforma en recibir dinero del taxista después del viaje.

Asistimos en las primeras páginas a la muerte y agonía del doctor Tod T. Friendly. En la primera parte nos enteramos de sus diversas identidades, de sus ajetreos pasionales y de la profunda inquietud que le agobia. Hasta aquí el lector, aunque llevado por una atractiva línea de intriga, se pierde muchas veces, sonríe con las paradojas de la vuelta atrás y se aburre.

Pero, de repente, a partir del segundo capítulo, las sospechas de las páginas anteriores toman cuerpo, la narración estalla y una vertiginosa espiral descubre el pasado del personaje y la causa de su progresiva destrucción personal: participó activamente en el aniquilamiento de judíos y polacos en Auschwitz. Entonces se descubre el auténtico significado del procedimiento fundamental de la novela. La ironía de la vuelta atrás en el tiempo se revela como el único camino para esquivar y tratar de entender la crueldad humana, que descarga en la novela los desastres de la II Guerra Mundial y la corrupción del mundo contemporáneo.

La flecha del tiempo es una mirada profundamente pesimista a la Historia y al hombre, sin que se encuentre salida ni respuesta. Es la constancia del mal: “Estamos construidos con materiales de mala calidad. A mí esta vida me parece un infierno”. Y también una pregunta: “¿Será esto una guerra que libramos, una guerra contra la salud, contra la vida, contra el amor?”.

Perteneciente a una joven generación de novelistas británicos, Martin Amis (1949), como muchos de ellos, refleja en su obra una profunda preocupación por el sentido último de la existencia humana y por la decadencia de la cultura occidental. Amis fue galardonado en 1973 con el premio Somerset Maugham por su obra El libro de Raquel y ha conseguido el reconocimiento internacional con sus dos obras siguientes: Dinero y Campos de Londres.

Aunque esta novela ofrece una apuesta narrativa vanguardista y espectacular, su tono resulta demasiado agobiante y no ahorra tampoco pasajes prescindibles, que solamente aportan horror y sordidez.

Pedro L. López Algora

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