La feria de las vanidades

TÍTULO ORIGINALVanity Fair

GÉNERO

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Rialp. Madrid (1999). 749 págs. 3.500 ptas. Traducción: Miguel Martín.

Nueva edición de una de las novelas más importantes del siglo XIX. El subtítulo del libro, “Una novela sin héroe”, es significativo, ya que expresa la intención del autor de convertir en protagonista a la sociedad británica de las primeras décadas de aquel siglo. El acontecimiento determinante de la trama y de su desenlace es la batalla de Waterloo (la descripción del ambiente que rodea a las tropas inglesas es uno de los grandes logros del libro). Novela realista, escrita con una intención moral y con notable ironía al reflejar las virtudes y las lacras de la época.

Los personajes centrales son dos mujeres, Becky Sharp y Amelia Sedley, que, a pesar de su distinto rango social, se han hecho amigas en el internado. Becky, inteligente y hábil, no tiene muchos escrúpulos en su afán de ascender en la vida social. Amelia es bondadosa, tímida e ingenua. Sus azarosas vidas, en las que hay fases de encuentro y fases de separación, se describen paralelamente, así como el ambiente social en el que viven, hasta el desenlace que las une de nuevo. A ellas hay que añadir una serie de personajes muy variados, como los maridos y demás parientes de ambas.

Thackeray (1811-1863) trata de separar el grano y la paja de una sociedad en la que las apariencias y el esnobismo tienen una gran importancia, en la que se pasa del aplauso y la admiración al desprecio y al olvido, en la que abundan los abusos, las intrigas, los chismes, las envidias y la hipocresía.

Se ha comparado e incluso enfrentado a Thackeray con Dickens. Thackeray es más intelectual, aporta a menudo sus opiniones, se contiene al expresar los sentimientos, su intención moralizante es más patente y su ironía más reflexiva. Dickens le supera en su desbordante humanidad, en la viveza, cordialidad y variedad de sus personajes; su ironía es más jocosa. Pero estamos ante dos grandes escritores y, en el caso que nos ocupa, ante la mejor novela de Thackeray.

Luis Ramoneda

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