La felicidad conyugal

Acantilado.
Barcelona (2012).
176 págs.
11 €.
Traducción: Selma Ancira.

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Publicada en 1859, esta novela de Tolstói (1828-1910) es una de las más reeditadas de su abundante y conocida literatura. Se trata de una obra de juventud, que escribió con solo 30 años. Previamente, Tolstói había escrito los libros sobre su infancia y adolescencia, y todavía quedaba tiempo para que, tras escribir Guerra y paz en 1869, fuese reconocido internacionalmente.

En ella se relata el proceso de enamoramiento, boda y posterior vida matrimonial de una joven de 17 años de la nobleza rural rusa con el administrador de su patrimonio, un hombre bastante mayor que ella. La diferencia de edad no es lo más singular de la novela, pues era frecuente en los matrimonios rusos del siglo XIX. Incluso el propio Tolstói se casó años después de escribir esta obra con una joven de 18 años y en unas circunstancias muy similares a las que se describen en la novela.

María Alexandrovna (Masha), vive con su hermana pequeña y la institutriz. Sus padres han muerto y el panorama que se le presenta para salir adelante en la hacienda rural en la que vive es triste y desolador. Lo único que alegra su vida son las visitas de Serguéi Mijáilovich, el administrador de la finca y tutor de la herencia paterna, uno de los mejores amigos de su padre. De la amistad llena de admiración por parte de Masha, se llega a la pasión amorosa y al matrimonio. Luego vienen los miedos, celos, tensiones y malentendidos en la vida matrimonial, un periodo duro y complejo hasta que llega la sintonía y la total unión, donde triunfan la generosidad, la comprensión y el perdón sincero.

Al principio, puede parecer que lo que hace tambalear el matrimonio es la significativa diferencia de edad, pero no: lo que provoca las tensiones y las dificultades son el egoísmo, la vanidad y la falta de visión de Masha, que vive una vida disipada, obsesionada con la búsqueda del placer. En el lado contrario está el marido, que arriesga su prestigio y su futuro personal en favor de la libertad, pues deja que sea su mujer la que descubra las trampas y los engaños de la vida insípida y regalada que lleva, que está poniendo en peligro su matrimonio.

Es admirable cómo Tolstói es capaz de introducirse en la psicología de Masha y recrear sus estados emocionales, su compleja interioridad y su proceso de enamoramiento. Si a esto se suma la descripción del paisaje, de los ambientes, de la casa familiar y sus estancias, vemos cómo Tolstói dio forma a una excelente obra con la que demuestra su profundo conocimiento de la naturaleza humana.

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