La Edad de Oro y otros relatos

José Martí

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Cátedra. Madrid (2006). 298 págs. 8,90 €.

Además de ser el padre de la patria cubana y uno de los poetas hispanoamericanos más importantes del siglo XIX, José Martí renovó profundamente la prosa española de su época a través de una amplia producción ensayística y narrativa. Quizá ésta última sea una de las facetas menos conocidas de la obra del gran escritor y político cubano. De ahí se deriva la oportunidad de la presente edición, cuya responsabilidad ha recaído en Ángel Esteban, uno de los mayores especialistas sobre Martí en la actualidad.

Casi todos sus cuentos fueron reunidos dentro de una revista infantil escrita íntegramente por él desde su exilio neoyorquino. El nombre de la publicación, “La Edad de Oro”, idealizaba una etapa de la vida que, sólo desde el romanticismo, había empezado a valorarse en la literatura europea y norteamericana. Sin embargo, en Hispanoamérica, al igual que en España, se había desdeñado el valor estético y educativo de este tipo de literatura hasta que Martí publicó en 1889 sus relatos de “La Edad de Oro”. Algo más tarde, otro modernista, el uruguayo Horacio Quiroga, terminó de dar naturaleza literaria al género con sus magníficos “Cuentos de la selva”.

La prosa de “La Edad de Oro”, a pesar de ciertos “tics” decimonónicos, conserva una gran frescura. Martí prescinde aquí de sus preferencias por los períodos amplios y ampulosos: sus oraciones son sencillas, y la composición de los relatos, rítmica, basada en repeticiones de frases e ideas, que transmiten una impresión de fuerte musicalidad. Por otra parte, las ideas que intenta comunicar a su público infantil no son muy diferentes de las que expuso tantas veces en su escritos para adultos: la necesidad de la virtud, la búsqueda de la libertad de los pueblos americanos, la igualdad de los hombres sin distinción de raza o clase social.

“La Edad de Oro” no sólo recoge cuentos, sino también los artículos que Martí quiso añadir a una revista que pretendía entretener y, al mismo tiempo, formar a los niños de la América Hispana.

A pesar de la fragmentación inevitable del conjunto, la lectura de este libro entrañable depara algunas reflexiones si lo cotejamos con las teorías didácticas que padecen hoy en día nuestros programas escolares. Martí resume en términos sencillos “La Ilíada”, no le tiene miedo a palabras como “paleolítico” o “araucano”, y habla de niños que, como Mozart, fueron genios precoces. “La Edad de Oro”, escrita por un hombre idealista del siglo XIX, nos recuerda que hubo un tiempo en que la superación (en la virtud, en la inteligencia o en la sensibilidad estética) no era una aberración pedagógica.

Javier de Navascués

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