La curiosidad prohibida

Turner. Madrid (2011)
139 págs. 16 €
Traducción: Marta Cerezales Laforet.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

De Abdelfattah Kilito (Rabat, 1945) sólo se ha editado en castellano, tardíamente, El caballo de Nietzsche (2005) y La controversia de las imágenes (2007). Ahora llega La curiosidad prohibida, un libro singular que, aunque publicado en una colección de ensayo, es literatura de (casi) ficción o, por lo menos, se lee como tal.

Libro breve, muy bien traducido. Es como una novela policíaca, sin crímenes. Hay una historia de amor, sobre una muchacha que a veces se llama Ida, a veces Adda, a veces Aida… Amor imposible o, ya casi al final, abierto a lo improbable.

En medio, un análisis muy inteligente de Las mil y una noches, el libro esencial de la literatura árabe, que esconde más enigmas de los que revela y sigue leyéndose gracias a su casi insuperable amenidad. Es una traducción árabe de un original persa del siglo VIII o IX, pero, en la tradición oral, los relatos serían más antiguos. Después, el libro fue creciendo por diferentes agregaciones. Y, curiosamente, fueron los occidentales los que, a partir sobre todo de la traducción de Richard Burton, de 1884, lo pusieron de moda en Occidente… y en Oriente.

Kilito juega muy bien con un material tan magmático, tratando muchos temas y dejando sin cerrar la mayoría de ellos. El libro es como un juego breve, ameno y sutil. A veces puede parecer demasiado leve, pero incluso eso está cuidadosamente calculado.

Hay veces en las que, leyendo, se está especialmente a gusto por la calidad de lo que se lee. Eso ocurre con este ensayo/relato.