La conciencia de Zeno

TÍTULO ORIGINALLa concienza di Zeno

GÉNERO

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Gredos. Madrid (2004). 510 págs. 35 €. Traducción: Mercedes Rodríguez Fierro.

Italo Svevo, pseudónimo de Ettore Schmitz (Trieste, 1861-1928), publicó esta novela en 1923; tenía 62 años y era su tercer libro. Sus dos anteriores obras (“Una vida”, 1892 y “Senectud”, 1898) habían sido acogidas con frialdad. Probablemente desanimado, consagró sus mejores esfuerzos a una vida familiar de negociante burgués hasta decidirse a un nuevo intento. Con “La conciencia de Zeno” su suerte cambió: empujada por el entusiasmo de Joyce en Francia y de Montale en Italia, la obra constituyó un éxito desde su aparición y ha aupado a Svevo a un lugar importante entre los escritores del siglo XX.

La vida adulta del protagonista transcurre en Trieste a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX. Es rico y no sabemos si judío, como Svevo. Cuando ya es una persona mayor, a punto de comenzar la Primera Guerra Mundial, se pone en manos de un psiquiatra, quien le aconseja que redacte sus memorias. Recorre su infancia, se detiene con atención en la muerte de su padre, luego en su cortejo infructuoso a Ada, una de las hijas de un comerciante. Siguen su boda con Augusta, hermana de Ada, su traición con Carla y sus años de sociedad comercial con Guido, esposo de Ada.

Zeno es un personaje desorbitado, a un paso de lo grotesco. Casi todos sus actos tienen un sello característico de desproporción: sus decisiones son o enfermizamente sopesadas o impulsivas y sin vuelta atrás, los efectos de sus actos en su conciencia sólo duran si son buenos, pues logra olvidar casi todo lo que le atormenta. Su hipocondría, su autosugestión, su reflexividad obsesiva, su incapacidad total para ligar de forma lógica actos y consecuencias, hacen sospechar un desequilibrio psíquico acusado, más allá de una simple desidia o una personalidad inactiva. Cada vez que toma una decisión definitiva, la revoca y toma otra. Un comentario del último capítulo, cuando las memorias están ya en poder del médico, arroja una nueva luz sobre todo lo que se ha contado.

A pesar de la influencia en su obra del pensamiento de Schopenhauer y de Freud, no parece que el objetivo primero de Svevo fuera hablar del psicoanálisis, propósito que ha etiquetado tradicionalmente a este libro. Se puede hablar mejor de un intento de zambullirse en la compleja red de elementos que intervienen en las decisiones humanas. Cabe también una lectura de crítica social contra las apariencias y la hipocresía instaladas en la sociedad burguesa.

No es una novela popular, entre otras cosas porque es larga, morosa en algunos momentos por el propio tratamiento que exigen el asunto y el propósito y porque el autor está un poco desentendido de la trama (lo demuestra el final abierto) y se concentra en su propósito psicológico. Está escrita con un estilo elegante y cuidado, seco y moderno, y las numerosas sentencias e ideas que llenan el texto la dotan de un razonable atractivo. Eso explica la presencia editorial de esta novela en nuestro mercado. Por referirnos sólo a ediciones recientes, además de ésta de Gredos, existen la de Cátedra (1985) y las de Lumen y el Círculo de Lectores (2001).

Javier Cercas Rueda

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