Hijos de un tiempo perdido. La búsqueda de nuestros orígenes

José María Bermúdez de Castro et al.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Crítica. Barcelona (2004). 361 págs. 19,90 €.

Tras varios años publicando artículos especializados sobre evolución humana, José María Bermúdez de Castro hizo su primera incursión en la divulgación científica con su libro El chico de la Gran Dolina (ver servicio 66/02). Dos años más tarde vuelve a este terreno, ahora en compañía de otros miembros de su equipo de investigación de los yacimientos paleoantropológicos de Atapuerca.

Hijos de un tiempo perdido es una obra más asequible al gran público que El chico de la Gran Dolina. Pretende acercar al lector común las respuestas que actualmente ofrece la ciencia a algunos de los interrogantes más importantes sobre la evolución del hombre. Con gran honradez, los autores reconocen que en algunas ocasiones, más que respuestas, de momento, sólo estamos en condiciones de encontrar aproximaciones o reflexiones; ya que: “no podemos responder a todas las preguntas que se hace el ser humano”. En otras ocasiones, lo que sucede es que: “muchas respuestas son especulativas, porque no se pueden demostrar con los métodos empleados por la ciencia”.

A lo largo de los once capítulos de la obra se hace un repaso de los distintos miembros que conforman la familia homínida. Se estudia el posible origen del bipedismo y los cambios anatómicos que comportó; la influencia de las variaciones climáticas en la aparición del género humano; el surgimiento y la evolución del pensamiento abstracto y simbólico, de la cultura y del lenguaje… El último capítulo (el más breve de todos) se dedica a reflexionar sobre el futuro de la humanidad en cuanto especie biológica. Entre la extinción total y la extinción filética, que daría paso a una especie humana nueva, los autores se inclinan por la segunda opción, pues creen que el desarrollo tecnológico permitirá a la humanidad superar las crisis planetarias.

Carlos A. Marmelada