Herido de muerte

TÍTULO ORIGINALFerito a morte

GÉNERO

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Parténope. Orihuela (2004). 202 págs. 16 €. Traducción: Pedro Luis Ladrón de Guevara y Laura Volpe.

Una novela se convierte en clásica por la intensidad dramática, por la riqueza psicológica de los personajes, por el acertado reflejo de una época, por su ajustada denuncia, por su equilibrada comicidad, por la perfección y armonía de fondo y de forma… En la carta de Claudio Magris a Raffaele La Capria (Nápoles, 1922), que figura al final de este libro, el escritor triestino afirma que “Herido de muerte”, premio Strega en 1961, “es también un clásico, una de las pocas novelas italianas de este medio siglo destinadas a permanecer”. El libro narra algunos pasajes de la vida de Massimo, desde 1943 hasta 1954, cuando abandona Nápoles y se marcha a Roma a trabajar: la historia de un fracaso amoroso, en ambientes de la alta burguesía napolitana, más bien frívolos, y con el mar como otro destacado protagonista.

La Capria ha conseguido mostrar con muchos matices una época -los años cincuenta-, en la sociedad adinerada de su ciudad natal: los choques ideológicos después de la Segunda Guerra Mundial, los cambios que traen el auge de la especulación y el turismo, la política local, con una crítica sutil pero nunca desgarrada, que se extiende también a la superficialidad de algunas conductas. Massimo aparece en ese marco, como un joven desorientado, seducido a veces por la frivolidad de algunos de sus amigos, en busca de una felicidad que termina en desencanto; desasosegado, a la vez, por la insatisfacción que eso le produce, pero indeciso para salir de ese ambiente. Hay capítulos memorables, como la conversación de la familia del protagonista durante la comida de un domingo, y un alarde cuando el autor nos describe el mar o la pesca.

Pero quizá lo más sobresaliente de “Herido de muerte” sea la forma en que se narra esta historia, que de por sí no subyuga, quizá porque las conductas de los protagonistas resultan más bien poco atractivas.

El relato se inicia en 1954, cuando Massimo está a punto de partir para Roma: los saltos en el tiempo, los cambios sutiles entre sueño y realidad, las descripciones objetivas junto con los subjetivos descargos de conciencia… forman una estructura compleja, como las vidas y los sentimientos de los protagonistas, que recuerdan las técnicas innovadoras de Faulkner o de Joyce. La prosa muy elaborada, rigurosa, con sugerentes imágenes es otro factor determinante de la calidad de esta novela.

Luis Ramoneda

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