Golpe de sangre

Ediciones B. Barcelona (2008). 391 págs. 10 . Traducción: Eva Rodríguez Halfter.

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En 1982 nació el personaje de Victoria Warshawski, una abogada radical, divorciada, treintañera, hija de un policía de origen polaco y de una emigrante italiana, trabaja en Chicago y suele investigar delitos de guante blanco (casos de seguros y finanzas, de dinero y de poder), siempre con crímenes de por medio. Desde esa fecha, Sara Paretsky (Iowa, 1947) ha escrito catorce novelas contando sus casos, siempre con argumentos y personajes complejos y convincentes. Ediciones B recupera en bolsillo una antigua colección de novela negra y el primer título es este cuarto caso de Warshawski.

Caroline, antigua amiga de infancia, nunca ha sabido quien fue su padre y le pide que lo averigüe. Esto removerá secretos bien guardados y enfrentará a la investigadora a una combinación letal de poderes: político, industrial y crimen organizado. También hay de por medio un vergonzoso secreto familiar.

Paretsky no renuncia a los enganches del género (acción con alguna dosis de violencia, trama absorbente, ramificaciones bien entrelazadas que reclaman respuesta, intriga), pero también profundiza en algunos aspectos menos frecuentes que hacen más interesante aún la novela. Por una parte, se ahonda en el carácter de Victoria y de los personajes más importantes; no son títeres al servicio de una trama sino que sabemos muchas cosas de cómo son, de su pasado, de por qué se interrelacionan como lo hacen. Son seres vivos llenos de matices, creíbles. Esto hace al libro serio y consistente.

Por otra, Paretsky quiere reflexionar sobre el mal y la verdad: ¿qué lleva al hombre a ser capaz de determinadas acciones?, ¿conviene enfrentar a las personas con toda la verdad o es mejor dosificarla?; ¿cómo aceptar que no podemos arreglar todo lo que está mal? Victoria es audaz, competitiva, constante y llena de recursos, y sabe disparar si es necesario, pero también es reflexiva e inteligente, honrada y humana, capaz de verse afectada por lo que pasa a su alrededor.

Por lo demás, la ambientación y los detalles técnicos y sociológicos están muy cuidados y el final bien resuelto. Un acierto por tanto la recuperación de este título de 1988, que demuestra que el calificativo “novela negra” incluye todo tipo de posibilidades.

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