Frío

Roca.
Barcelona (2010).
240 págs.
16 €.
Traducción: María Angulo Fernández.
Público: a partir de 14 años.

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Frío narra en primera persona lo que pasa por la cabeza de una adolescente anoréxica, Lía, a raíz de la muerte de su mejor amiga Cassie, que padecía la misma enfermedad y con la que había hecho la apuesta de convertirse en la más delgada del instituto. En la vida de Lía sólo hay sitio para contar las calorías, y para hacer ejercicio cuando la han obligado a ingerir una cantidad de alimentos que ella considera excesiva. Se siente más fuerte cuanto menos come, por supuesto recurre a todo tipo de engaños para burlar la vigilancia y control de sus padres, que están al corriente del problema que padece. Su amiga Cassie la llamó 33 veces antes de morir y ella no contestó. Por eso, Lía siente que Cassie la persigue para llevarla con ella. Lía se mantiene fuerte, poniéndose metas cada vez más peligrosas para seguir bajando de peso.

Lía tiene una oportunidad. Puede aceptar la ayuda de aquellos que se la ofrecen: sus padres, su hermana pequeña; puede aceptar el consejo de los médicos; pero primero tendrá que tocar fondo.

La novela es un relato crudo de cómo se enfrenta a la vida una adolescente que padece anorexia. Describe muy certeramente cómo va a afectando a la salud la falta de los nutrientes esenciales. Las consecuencias no son sólo físicas sino también psicológicas: la pérdida de la capacidad de raciocinio, la incapacidad de la voluntad por salir de una situación conocida como peligrosa y el rechazo de la ayuda de los demás. A todo ello, en este caso, se une que los padres de Lía están separados: su madre, eminente cirujana cardiovascular, salva muchas vidas gracias a su exhaustivo horario de trabajo pero no puede ayudar a su hija; y su padre está demasiado preocupado por las faldas ajenas. Todo ello pone de manifiesto la importancia de un entorno familiar seguro y equilibrado para que los hijos crezcan con confianza como personas queridas.

El libro es recomendable –aunque bastante duro en ocasiones– para hacer ver lo absurdo de la actual obsesión por el cuerpo que se vive hoy en día. La anorexia es una enfermedad que puede conducir a la muerte. Esa es la realidad descrita en Frío.