Europa Central

Mondadori. Barcelona (2007). 857 págs. 27,90 €. Traducción: Gabriel Dols y Roberto Falcó.

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Es imposible leer Europa Central, de William T. Vollmann (Los Ángeles, 1959), sin tener la impresión de que se trata de una especie de antídoto necesario a la muy publicitada Las benévolas, de Jonathan Littell. Si Las benévolas muestra el peor rostro del siglo XX, en un apabullante fresco de tintes nihilistas, Europa Central rastrea, hasta la extenuación, los atisbos de luz, los ejemplos morales de hombres y de mujeres que resistieron al mal y que le hicieron frente, a costa incluso de la vida. El tema del libro es, por tanto, la resistencia a la tiranía y el valor, a menudo salvífico, del sacrificio; un sacrificio que se sustenta en la esperanza y en la dignidad humana.

William T. Vollmann es un escritor prácticamente desconocido en España. Sólo la editorial El Aleph -a mediados de los noventa- publicó alguna de sus novelas, que pasaron sin pena ni gloria. Sin embargo, la crítica internacional ha saludado Europa Central como un acontecimiento literario de primera magnitud. Y en cierto modo, lo es. En sus más de 800 páginas -cincuenta de ellas, sólo de notas-, Vollmann escribe una novela que apabulla por su deseo de narrarlo todo, sin dejar nada en manos del olvido. ¿Los protagonistas? La mayoría reales: el compositor Dmitri Shostakovich; el oficial de las SS Kurt Gerstein; el general ruso Andrei Vlasov; el mariscal alemán Paulus; el cineasta Roman Karmen y la pintora Käthe Kolwitz. Vollmann examina con lupa sus comportamientos, observa sus vidas y muestra la extraordinaria ambigüedad del mal que sitúa al hombre ante decisiones morales que, a menudo, resultan difíciles y, otras veces, heroicas.

Europa Central no es una obra de fácil lectura ni tampoco accesible para cualquier lector. En primer lugar, nos encontramos con la dificultad de la extensión del libro. En segundo, su autor cae en una especie de exceso verbal que le lleva a anotar cualquier detalle, por nimio que sea; exceso que se ha convertido en una marca del estilo literario de Vollmann. La prosa, finalmente, es distante, escasa en diálogos y, en ocasiones, un punto repetitiva. Dividida en 37 historias independientes -que abarcan de 1914 a mediados de los años setenta-, la novela no es ni mucho menos una narración lineal, sino que se mueve saltando de una historia a otra, de personaje en personaje.

Esta obra recibió en 2005 el National Book Award, uno de los más prestigiosos premios literarios que se entregan en los Estados Unidos.