Estío

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Summer

Grijalbo. Barcelona (1995). 236 págs. 995 ptas.

La obra literaria de Edith Wharton (1862-1937) ha dejado a sus lectores una fina y acertada crónica de la alta sociedad neoyorquina de finales de siglo pasado. Ahora, por primera vez en España, se publica Estío, una de las obras preferidas de su autora, pero distinta al resto de su producción literaria más conocida. Wharton se traslada a un pequeño y olvidado pueblo de Nueva Inglaterra, un paraje que poco tiene que ver con el ajetreado modo de vida de Nueva York.

La protagonista, Charity Royall, es una joven que ha pasado su vida sin salir de los límites del condado, ajena a los avatares de la cultura y la vida urbana. Sin apenas formación y con unas relaciones sociales muy limitadas, desde las primeras páginas del libro Charity repite una y otra vez su preferido estribillo: “Cómo lo odio todo”. Odia a sus vecinos, a su tutor, su trabajo en la biblioteca…; odia, en definitiva, el discurrir de sus días sin alicientes. De esta abulia la saca el trato que mantiene con un forastero, Lucius Harney, un joven arquitecto que se desplaza al pueblo para estudiar las casas rurales de la zona. Entre ambos se establece una relación amorosa que, como muy bien intuye Charity, está condenada al fracaso. La diferencia social y cultural entre ambos impide la plenitud de una historia de amor. Pero no es un fracaso estéril: Charity saldrá transformada de esta relación pasional. Wharton incluye en la narración el retrato de una sociedad provinciana amarrada a unos estrechos y fríos convencionalismos.

Si desde las primeras páginas de la novela el lector puede adivinar el desarrollo argumental, no por ello pierde interés. Al contrario, el estilo preciso y elegante hace que la historia se siga con deleite.

Sorprende que en la portada del libro se califique a la novela de “provocativa por sus implicaciones sexuales”. Una frase que sólo puede justificarse por el afán comercial, pero que está lejos de definir este relato.

Begoña Lozano

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