España 1936-1950: muerte y resurrección de la novela

Miguel Delibes

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Destino. Barcelona (2004). 172 págs. 17 €.

La editorial Destino ha querido celebrar el número 1.000 de su colección “Áncora y Delfín” con la publicación de un nuevo libro de uno de sus autores más emblemáticos: Miguel Delibes. En este caso, se trata de un conjunto de ensayos y conferencias, elaborados en la décadas de los 50 y los 60, en los que Delibes reflexiona sobre la novela española de posguerra y hace algunas observaciones sobre su propia literatura.

En estos textos, el punto de vista que adopta Delibes es personal, testimonial, no el de un teórico de la literatura. Cuando ganó el Nadal en 1947, dice, “había leído cuatro libros y no había escrito ni una palabra”. En el último texto de este libro, detalla cómo fue el inicio de una vocación que en su caso considera tardía, y en las otras conferencias desgrana los ingredientes básicos de su concepción de la novela: “Una novela es buena -escribe- cuando, pasado el tiempo después de su lectura, los tipos que la habitan permanecen vivos en nuestro interior, y es mala cuando los personajes, transcurridos unos meses de su lectura, se difuminan, se confunden con otros personajes de otras novelas, para finalmente olvidarse”. Por eso, estos escritos tan subjetivos tienen, quizás, un valor añadido, pues ofrecen una impresión muy viva sobre autores y sobre la evolución de la novela contemporánea.

“Al primer escritor profesional a quien conocí fue, como no podía ser de otro modo, a Camilo José Cela”. Sus juicios sobre Cela son bastante certeros, tanto cuando habla de su figura pública como de su literatura. Para Delibes, Cela es “un gran escritor sin género, un artífice de la prosa, que trabaja la palabra y el estilo con un primor al que en España no estábamos acostumbrados”. Pero señala también los peligros que le acechan: “el amaneramiento a que puede conducirle una excesiva complacencia estética” y “las concesiones escatológicas a que es muy dado, y en las que su instinto publicitario prevalece sobre sus dotes como escritor”.

Rafael Sánchez Ferlosio es el escritor de su tiempo que Delibes más valora, por su sentido del humor (especialmente presente en su libro Alfanhuí) y la capacidad de observación que puso de manifiesto en El Jarama. También habla de Ana María Matute, Jesús Fernández Santos, Ignacio Aldecoa… De Carmen Laforet le sorprende su pertinaz silencio narrativo después del éxito de su novela Nada. En esta primera parte, traza también una rápida semblanza de los autores más leídos de aquellos años. Con el paso del tiempo, algunos han desaparecido de la historia de la literatura española, como José María Gironella, José Suárez Carreño, Tomás Salvador, Ángel María de Lera y José Luis Castillo-Puche.

Este libro ayuda también a profundizar en el concepto de novela que Delibes puso en práctica, basado siempre la construcción de los personajes, y que lo diferencia de otros escritores de su generación.

Adolfo Torrecilla