Esos cielos

Bernardo Atxaga

Ediciones B. Barcelona (1996). 142 págs. 1.900 ptas.

Como en la anterior novela de Atxaga, El hombre solo (1993, ver servicio 67/94), otra vez el conflicto político del País Vasco se convierte en argumento al narrar un episodio de la vida de una ex militante de un grupo terrorista. La novela, publicada primero en euskera, fue duramente atacada por los sectores radicales del País Vasco.

Irene, de 37 años, ha pasado cerca de cuatro en una prisión de Barcelona condenada por pertenencia a banda armada. En la cárcel decide entrar en la categoría de los “arrepentidos”. Ella sabe que muchos la llamarán traidora.

Irene viaja en autobús de Barcelona a Bilbao. Durante el viaje reflexiona sobre sus años en prisión, una experiencia difícil de asimilar. También piensa en el incierto futuro que le aguarda con los suyos. A la vez, Atxaga introduce sueños de Irene que funcionan como una síntesis de sus inquietudes e ilusiones. Pero la reinserción en la vida normal tiene sus agujeros negros. A la salida de la prisión tuvo una extraña experiencia sexual con un desconocido que la trató de manera despectiva y ella correspondió con violencia. En el autocar, dos policías de paisano la asedian para que revele datos de la organización, uno con argumentos sibilinos y el otro por la fuerza.

Con su técnica habitual, Atxaga ha escrito una novela para un solo personaje, buceando en su psicología y en sus contradicciones. Pero le falta sustancia narrativa. Hubiese quedado muy bien como relato corto, que es lo que Atxaga escribió en un principio. El alargamiento no ha supuesto un aumento del interés ni de los matices sino una mayor reiteración en el drama personal de Irene.

Adolfo Torrecilla

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