Elegía para un americano

Anagrama. Barcelona (2009). 388 págs. 19,50 . Traducción: Cecilia Ciriani.

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Lars acaba de morir y Erik e Inga, sus hijos, encuentran entre sus papeles la misteriosa nota de una desconocida Lisa que saca a la luz una tragedia. Los hermanos investigan con temor el pasado de su padre a la vez que intentan superar sus propias crisis: Erik (narrador de la novela) ha sido abandonado por su esposa y se siente solo: un psiquiatra de prestigio dominado por la autocompasión; Inga ha perdido a su marido, el famoso novelista Max Blaustein, y descubre que no todo era perfecto en la buena relación que mantenían. Hay unas cartas que Blaustein escribió a una actriz, un biógrafo obsesionado por el escritor y una periodista resentida en busca de venganza.

Básicamente se trata de una obra sobre abandonos y pérdidas. La separación por la muerte o por ruptura matrimonial es siempre traumática, tanto para personas vulnerables y de frágil personalidad (como Inga) como para expertos en problemas ajenos (como Erik). Son seres inteligentes sin respuestas básicas. Erik, por ejemplo, entiende la sexualidad como un impulso imparable al que hay que abandonarse de vez en cuando como el que hace un rato de gimnasia. Para Inga el matrimonio es “algo absoluto, incuestionable”, pero eso no le impide arrojarse en los brazos del biógrafo de su marido en cuanto tiene oportunidad, y luego dejarlo.

El otro gran tema es el secreto y la dificultad de conocer realmente a fondo a alguien. Se reflexiona también sobre el psicoanálisis, la memoria, el arte, los sueños, la escritura, las emociones y los colores, el 11-S y la guerra. Erik e Inga pertenecen a una tercera generación de emigrados noruegos pero mantienen un agudo sentido crítico hacia los EE.UU., sin dejar de ver todo lo bueno que llevó allí a sus antepasados.

Cuarta novela de la escritora americana Siri Hustvedt (Minnesota, 1955), de padres noruegos. Tras la lograda y más intensa e intelectual Todo cuanto amé, publica ahora en Anagrama, la editorial en España de su marido Paul Auster. La novela no decae en ningún momento, pues Hustvedt no deja de echar leña al fuego. A todo lo dicho se suman las historias de los antepasados noruegos de Erik e Inga, las de los pacientes de Erik, las contenidas en los diarios y papeles de Lars, etc. Los personajes de la escritora americana, como ella, son todos artistas, profesores o intelectuales, personas que usan la cabeza. Todo lo que ocurre y todo lo que se dice es interesante, todas las historias planteadas evolucionan y, de un modo u otro, como una tibia comedia urbana, terminan cerrándose.

El libro está bien engrasado y los distintos personajes y sus pasados y presentes van entrando con naturalidad y buena técnica. Están bien trabajados los modos de actuar y de hablar de los protagonistas. Con todo, la sensación final es que ha faltado clímax y fuerza.

Elegía para un americano está muy bien escrita y se lee agradablemente y con interés hasta el final, pero no es apasionante.