El zorro ártico

Nórdica. Madrid (2008). 144 págs. 16,50 . Traducción: Enrique Bernárdez.

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Este autor islandés, cuyo nombre completo es Sigurjón Birgir Sigurðsson, es un reconocido poeta y letrista de canciones. Además, es un gran narrador, como lo prueba este formidable relato corto, de una intensidad emocional y unos rasgos argumentales infrecuentes, casi políticamente incorrectos en su presentación paralela de la crueldad innecesaria con los animales y la crueldad culpable con los deficientes.

Está estructurado en cuatro partes encabezadas por las fechas en las que se desarrolla. La primera narra el acecho de un cazador a un zorro ártico con escenas breves consecutivas; la tercera comienza con el disparo del cazador, cuyo nombre ya sabemos: Baldur Skuggason, el pastor del pueblo. La segunda está centrada en presentar a Fridrik el herbolario, al tonto Hálfdán Atlanson, criado de Baldur Skugasson, y en contar primero la muerte de Hafdís Jónsdottir, una chica con síndrome de Down conocida como Abba, y luego la historia de cómo llegó a conocerla Fridrik; la cuarta es una carta de Fridrik a un amigo suyo en la que se aclaran algunas cosas.

En los tramos primero y tercero la historia está contada con acentos tensos de relato de lucha en la naturaleza, engañosamente semejantes al principio a los relatos de Jack London o a los de El viejo y el mar, de Hemingway; los otros sucesos están contados con sobriedad, como con el intento de adelgazar al máximo la narración. Esa contención contribuye mucho a que la historia tenga una enorme contundencia y el lector no perciba ninguna clase de didactismo en la lección moral que da, de apuesta por un comportamiento piadoso y verdaderamente humano que además tiene recompensa: cuando Fridrik ve por primera vez a Abba, encerrada en una celda y el narrador dice: “Levantó la cabeza y lo miró directamente a los ojos; sonrió, y su sonrisa multiplicó por dos la felicidad de esta tierra”.

El epílogo del traductor aclara ciertas resonancias de la historia enraizadas en el folclore popular islandés y en el significado de los nombres.