El vino de la juventud

Anagrama.

Barcelona (2013).

320 págs.

18,90 € (papel) / 13,90 € (digital).

Traducción: Antonio-Prometeo Moya.

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Guionista en Hollywood y escritor con un tardío reconocimiento, John Fante (1909-1983) es autor de un grupo de novelas protagonizadas por Arturo Bandini, su alter ego literario. En estas novelas, algo autobiográficas, como casi toda su producción, Fante describe sus experiencias como un joven escritor a ratos fracasado. Y también publicó Llenos de vida, una magnífica novela que con rasgos de su propia biografía habla con mucho sentido común y humor de su matrimonio, la religión, el trabajo, su familia, sus orígenes italianos.

Los relatos de El vino de la juventud comparten con Llenos de vida una parecida ambientación familiar. El volumen está formado por veinte relatos, los doce primeros publicados en 1940. Salvo las dos últimas narraciones, el resto tiene los mismos protagonistas y un mismo narrador que puede identificarse con el propio autor, el hijo mayor de una familia de emigrantes italianos que residen en Colorado.

Aunque se trata de relatos diferentes, el libro puede leerse como una novela, pues a la misma ambientación y protagonistas hay que sumar que los relatos van avanzando en el tiempo. Si en los primeros el narrador recuerda cómo se conocieron sus padres y cómo fue la boda, luego va describiendo los pormenores de la vida familiar: la madre, abnegada y entregada a la educación de sus hijos; el padre, albañil que pasa largas temporadas sin trabajo, un hombre con buen corazón y un temperamental carácter; luego, los cuatro hermanos, todos pequeños.

La mayoría de los relatos transcurren cuando el narrador y el protagonista son unos niños que estudian en un colegio de monjas. En bastantes de ellos, la religión tiene un papel protagonista. Siempre desde la mirada ingenua y divertida del narrador, asistimos a su primera confesión y comunión, a sus actividades como monaguillo, a su relación con algunas monjas y con los sacerdotes del colegio donde estudian. Sus padres, católicos, se preocupan de transmitir a sus hijos una buena educación, aunque el padre apenas frecuenta la iglesia.

Todos los relatos son muy humanos y divertidos y hablan de la familia, la religión, las monjas, los sacerdotes de una manera amable, aunque el narrador protagonice algunas trastadas que tienen que ver con su peculiar, y a veces surrealista, idea del pecado, la confesión y la eucaristía.

El paso del tiempo hace mella también en el narrador, pues si comienza siendo un niño ingenuo y bastante trasto, luego es un adolescente muy de la calle y después un universitario que no acaba de asimilar su condición de italiano y su formación católica.

La gran mayoría de los relatos están ambientados en la década de los años 20 y muestran la vida en Estados Unidos desde la singular perspectiva de unos niños ya plenamente integrados en la sociedad americana, que tienen que compartir las costumbres de sus padres, más reacios a rendirse a la nueva cultura de adopción.