El verdadero Lincoln

Unión Editorial. Madrid (2008). 268 págs. 26 €. Traducción: Mariano Bas Uribe.

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La figura de Abraham Lincoln ha vuelto a despertar cierto interés desde que Obama confesara que es uno de sus modelos políticos, hasta el punto que prefirió jurar el cargo sobre la Biblia del expresidente. Además, este año se conmemora el segundo centenario de su nacimiento y se han publicado en Estados Unidos nuevas biografías y artículos sobre él. El libro de Thomas DiLorenzo ofrece una interpretación heterodoxa de los logros políticos de Lincoln.

El ensayo se publicó en inglés en 2002 y provocó cierto revuelo. Alejado de la historiografía oficial en torno al decimosexto presidente de los Estados Unidos, DiLorenzo continúa una línea más crítica que comienza ya en los años sesenta, con la publicación de un libro desmitificador: Lincoln Reconsidered. Como denuncian estas páginas, se han impuesto ciertos lugares comunes: se piensa, en este sentido, que Lincoln fue un líder abolicionista, un buen estratega militar, un defensor de la igualdad… Sin embargo, como intenta demostrar el autor, algunos de estas interpretaciones no se sostienen a la luz de sus hechos y su vida.

La tesis de El verdadero Lincoln es que su presidencia supuso una transformación radical de la política norteamericana y alejó el proyecto nacional de las intenciones de los padres fundadores. De este modo desmonta el compromiso de Lincoln con la igualdad: está documentado que se opuso a la igualdad racial; también está demostrado que la opinión pública del Norte compartía sus prejuicios raciales.

En el fondo, la Guerra de Secesión, según DiLorenzo, no puede entenderse como una lucha abolicionista; en ella se enfrentaron dos concepciones constitucionales: la de quienes creían que los estados miembros eran soberanos -con posibilidad de secesión y soberanía-, y la de quienes mantenían un punto de vista centralista. Era, en definitiva, una pugna entre los defensores de la Unión y los de los estados, innecesaria a juicio del autor.

¿Cuáles fueron las consecuencias de la presidencia de Lincoln? DiLorenzo diferencia el legado político del económico. En cuanto al primero, el bando centralizador acabó ganando la Guerra, lo que determinó un aumento de poderes del Gobierno Federal. Como han señalado algunos expertos, de ahí nació la idea de Estados Unidos como imperio. En relación con el legado económico, Lincoln impuso cierto proteccionismo y fomentó las ayudas económicas y subvenciones para algunos servicios, entre ellos el ferrocarril. DiLorenzo critica esta herencia desde el punto de vista del liberalismo político y económico.

Más allá de la discusión sobre Lincoln, por otra parte muy vulnerable a la influencia de la ideología, el ensayo de DiLorenzo puede servir como complemento a otras lecturas más hagiográficas sobre la figura de este presidente de los Estados Unidos.

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