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El último imperio. Los días finales de la Unión Soviética

EDITORIAL

TÍTULO ORIGINALThe Last Empire. The Final Days of the Soviet Union

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNMadrid (2015)

Nº PÁGINAS520 págs.

PRECIO PAPEL34,90 €

PRECIO DIGITAL9,99 €

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Una versión de esta reseña se publicó en el servicio impreso 83/15

Serhii Plokhy (1957), catedrático de historia de Ucrania en la Universidad de Harvard, examina en este libro las circunstancias que condujeron a la desintegración de la Unión Soviética en 1991.

Para el profesor Plokhy, el papel de Estados Unidos fue secundario, que no irrelevante. El coste de la Guerra Fría agotó, ciertamente, los recursos del Kremlin, pero el factor humano fue más acuciante que el económico; y ahí es donde entra en liza el concepto de “imperio”. Cuando las distintas naciones que componían la Unión Soviética pudieron disponer libremente de su destino, el veredicto fue claro. El gigante se desmembró en quince repúblicas, cumpliendo así la “maldición” que parecía pesar sobre todos los imperios del siglo XX.

El relato de la conspiración que depuso durante unos días a Gorbachov, y lo incapacitó de facto para seguir capitaneando las reformas de la perestroika, es ejemplar. Para Plokhy, los confabulados, entre los que se encontraban el vicepresidente y el jefe del KGB, actuaron solo al ver “peligrar la posición que ocupaban en la pirámide de poder”. En el fondo, las convulsiones que zarandearon a la Unión Soviética durante los últimos meses de su existencia fueron fruto de la voluntad de unos pocos, nunca del pueblo en su conjunto. No hubo una “primavera rusa”: el sistema implosionó desde arriba.

Todo pudo salir mal, pero todo salió relativamente bien. El mundo contuvo el aliento durante unos meses decisivos, que Gorbachov, enfrentado ya a Yeltsin, liquidó el día de Navidad de 1991, cuando cesó en su cargo antes de que la bandera de la hoz y el martillo fuera arriada por fin del Kremlin.

Plokhy glosa todos estos sucesos con una apabullante bibliografía, perfectamente hilvanada, así como con el testimonio directo de algunos de sus protagonistas. El último imperio, ganadora este año del prestigioso premio Lionel Gelber, se ciñe a lo que reza su subtítulo –“Los días finales de la Unión Soviética”–, pero el epílogo sugiere algunas claves del momento presente, ya que la política de Putin “tiene su origen en los acontecimientos de 1991”.

En efecto, los consejeros de Yeltsin estaban convencidos entonces de que, transcurridos veinte años, las repúblicas se unirían de nuevo a Rusia, algo que hoy provoca la ansiedad de Moscú, que trata de alentar, cuando no de forzar, esa integración. De igual modo, el triunfalismo de Estados Unidos tras el colapso del bloque del Este inspiró en los primeros años del siglo XXI la idea de implantar a cualquier precio la democracia en Oriente Próximo.

Son los peligros de aplicar las reglas del juego de ayer a la partida que nos está tocando librar hoy.