El Testigo Escuchón

Elías Canetti

Anaya & Mario Muchnik. Madrid (1993). 214 págs. 1.400 ptas.

Elías Canetti es autor de pocos libros. Sólo ha publicado una novela, Auto de fe, y tres obras de teatro. El resto de su producción literaria se lo reparten su autobiografía, los tres tomos de su Historia de una vida, y los aforismos, ejercicios de condensación del pensamiento en los que Canetti es todo un maestro.

El Testigo Escuchón es una original aportación de Canetti al relato breve. El libro se compone de cincuenta breves descripciones de otros tantos personajes que encarnan arquetipos humanos y morales. A través de estas páginas, escritas con un estilo elaborado, conciso, a menudo surrealista, Canetti realiza una disección del alma humana, atendiendo más bien a los personajes que encarnan defectos marcados, como el lamenombres, el rondacadáveres, la culpable, la depurasílabas, el testigo escuchón, la granítica, el moroso, etc. Cada una de estas descripciones ocupa una sola página, y entra directamente en materia: “Para hablar, el Pseudorretórico busca oyentes que no sepan de qué habla. Conoce las miradas perplejas y el parpadeo de desamparo cuando se dirige a alguien, y sólo se lanza a perorar si el desamparo le parece suficiente”. Mediante la exageración de vicios, Canetti realiza también una labor estilística de crítica social.

Adolfo Torrecilla

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