·

El soviet de los vagos

Funambulista.

Madrid (2013).

592 págs.

21 €.

GÉNERO

El título responde al nombre del grupo juvenil de izquierdas del que formó parte Henri Fevre, hoy respetable ingeniero que vuelve a Francia a recoger el legado de David Babbitt, científico con un alter ego de novelista. Esa es su tapadera, pues la verdadera misión es la encomendada por Tesla, el famoso científico rumano afincado en Estados Unidos: averiguar si Babbitt había creado un arma mortífera.

La novela se desarrolla en Francia en 1934, aunque toda la investigación presente se fraguó en la década anterior al final del armisticio. El periodo de entreguerras, la desconfianza hacia los comunistas, el poder del periodismo, los chantajes, la utilización de la administración pública en asuntos personales son algunos de los temas de esta novela sencilla y compleja a un tiempo.

En esta obra todo tiene anverso y reverso. Su mejor arma es el manejo de lo implícito y de los diálogos, pues la ambientación se reduce a lo indispensable. No sobra ni falta una expresión en una caracterización sólida de los personajes, nada chirría ni suena a tópico: cada personaje está ajustado, es verosímil y a la vez se nos escapa, es escurridizo, lo tenemos delante, pero se nos escamotea algo.

Moderna y, a la vez, clásica en su ambientación. No sigue los cánones de ningún género, sino que tiene algo de novela policiaca de investigación, de anticipación, con un fondo político y de colaboración de científicos en el desarrollo de armas. Gallarza ha construido una novela en la que las diversas lecturas que puede tener cada conversación y cada pista llevan al lector por variados caminos. Ha creado una maquinaria compleja en la que elabora una teoría sobre la novela policiaca que él mismo desarrolla: dejar algo a la vista pero sin destacarlo, de modo que el lector se fije no tanto en lo que se dice, sino en lo que se calla.

Gallarza (Madrid, 1962) escribe con la prosa firme, precisa, segura y fluida del mejor castellano, sin nada que nos haga entrever que es español, es decir, sin acudir a los tópicos geográficos o políticos de los que muchos autores se sienten deudores. Escribe con soltura y dominio del lenguaje de tal modo que logra una novela fluida, de calidad y, a la vez, fácil de leer. Es un relato que soporta distintos enfoques y distintos modos de acercarse a su contenido: el político, el de un investigador torpe que no sirve para la tarea encomendada, el de una mujer misteriosa y coprotagonista que salda las cuentas con el pasado. Es la novela de un perdedor, de un tipo en una misión que le viene grande y de otro funcionario que también se ve embarcado en algo que le supera.

Contenido exclusivo para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.

Funcionalidad exclusiva para suscriptores de Aceprensa

Estás intentando acceder a una funcionalidad premium.

Si ya eres suscriptor conéctate a tu cuenta para poder comentar. Si aún no lo eres, disfruta de esta y otras ventajas suscribiéndote a Aceprensa.