El solterón

Impedimenta. Madrid (2009). 160 págs. 16,95 €. Traducción: Carlos d'Ors Führer.

TÍTULO ORIGINALDer Hagestolz

GÉNERO

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He aquí un relato romántico, en el que unos personajes atemporales se mueven en un mundo indefinido pero maravilloso. Novela denominada breve y que forma parte de los seis tomos de Estudios, publicados entre 1844 y 1850, del hoy checo (entonces austríaco, -nació cerca de Bohemia, Austria, hoy Chequia-) Adalbert Stifter (1805), escritor del que se han rescatado en los últimos meses obras como Brigitta, El sendero en el bosque o Abdías.

La novela es un paseo idílico por la montaña austriaca. En ella, la naturaleza es el verdadero y único protagonista. Apenas se nos cuenta nada: Víctor acaba de llegar a la mayoría de edad. Huérfano, vive con su madre adoptiva. Pero un tío carnal le requiere. Acude a su llamada a la isla en la que éste vive. Víctor ha decidido no casarse y su tío, como si adivinara su pensamiento, le convence para que no contravenga las leyes de la naturaleza, pues así alcanzará la felicidad.

¿Qué hace cambiar a Víctor de opinión? Es tan inocente la narración en este aspecto, que uno se siente tratado por el autor con una ingenuidad casi insultante. Pero es que Stifter, lindando ya con el movimiento naturalista del XIX, viene a decir que al igual que la naturaleza tiene un orden y en su orden se inscribe la armonía, el hombre solo llega a su felicidad personal, a su armonía, si no se opone al orden que está grabado en su propio ser, si se sabe perteneciente a la naturaleza y no renuncia a esta paternidad.

La obra se nos antoja como un escrito a modo de estudio con el que Stifter pretende insertar armónicamente a sus personajes en un idílico paisaje natural. Para quien sea amante de la naturaleza, con este libro puede henchirse de escenas plásticas bien delineadas. Las descripciones, tremendamente detallistas, no agotan porque el estilo de Stifter es ágil.