El secreto de las fiestas

Francisco Casavella

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Anaya. Madrid (1997). 196 págs. 950 ptas.

En 1997 el joven Francisco Casavella publicó Un enano español se suicida en Las Vegas, novela que contaba la historia de un engaño, una desilusión y un fracaso. Con un estilo dinámico, con bastante sentido del humor y con una historia pegada a la realidad más contemporánea, Casavella consiguió una novela muy elaborada y con un tratamiento estilístico sorprendente.

El secreto de las fiestas está publicado en la colección Espacio Abierto de la editorial Anaya, pensada para un público juvenil. Sin embargo, y esto no es muy frecuente, la obra consigue superar estos límites y convertirse en una novela para todos los públicos.

Daniel Basanta es un chico raro. Su madre murió al nacer él, y su padre, que toca en una orquesta, ante la imposibilidad de atenderlo, lo envía con unos parientes que viven en una aldea gallega. Allí Dani cae bajo el hechizo de su abuelo, un personaje sorprendente, quien le cuenta todo tipo de extrañas historias supuestamente biográficas que hacen mella en el espíritu fantástico de Daniel. Como centro de sus conversaciones aparece “el secreto de las fiestas”, un extraordinario misterio que el abuelo nunca le acabará de desentrañar, y el destino de los Hombres-Ta-chán, peculiar y divertida división que el abuelo hace de la humanidad. Ante el extraño comportamiento de Dani, quizá demasiado influido por las peroratas de su abuelo, su padre se lo lleva de vuelta a Barcelona cuando Dani transita ya por la adolescencia.

A partir de aquí la novela describe la vida de Dani en una gran ciudad, aunque todavía sigue enganchado al poder de seducción de la máquina del millón surf-party, su única afición en Galicia. En unos billares conoce a la que será su mejor amiga, con la que vivirá una hiperbólica pasión amorosa algo desconcertante y patética, como tantas primerizas historias de amor. También se describe con sentido del humor el desquiciante ambiente del Instituto, donde están quizá las mejores páginas de esta entretenida novela, que a veces abusa del lenguaje chabacano.

Huye Francisco Casavella de algo habitual en las novelas juveniles de moda: el afán didáctico (la implantación de lo políticamente correcto también arrastra moralejas), que acaba imponiéndose al estilo y al tratamiento literario. Por eso, El secreto de las fiestas es una novela más literaria, con un estilo irónico donde también hay lugar para las sugerencias poéticas. Al final, casi sin querer, el protagonista descubrirá el “secreto de las fiestas” y la importancia de ser en todo momento un Hombre-Tachán.

Adolfo Torrecilla