El sari rojo

Seix Barral. Barcelona (2008). 555 págs. 22 €.

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Javier Moro (Madrid 1955) consiguió un gran éxito de público en 2005 con Pasión India (ver Aceprensa 26/05), novela sobre la bailarina española que se casó con el maharajá de Kapurtala. El tema de la joven europea que adopta a la India como nueva patria, y los azares y dificultades que conlleva su aclimatación a un mundo totalmente nuevo, es retomado ahora por el autor en El sari rojo. En esta ocasión la protagonista es Sonia Gandhi, nacida Antonia Maino en un pueblo de Italia, que se convirtió en la esposa de Rajiv, el hijo de Indira y más tarde también primer ministro indio. El sari al que alude el título es el que, tejido en la cárcel por Nehru, llevaron en su boda tanto Indira como Sonia y la hija de esta.

Aunque presentado en la contraportada como novela, El sari rojo es en realidad un vasto reportaje que comienza in medias res cuando Sonia ha de proceder a la cremación del cadáver de Rajiv, asesinado por extremistas tamiles. A continuación, Moro nos refiere el encuentro, noviazgo y matrimonio de Sonia y Rajiv, para pasar después al relato del gobierno de Indira Gandhi, luego el de su hijo Rajiv y por último la asunción del poder de facto por parte de Sonia, que delega el cargo de primer ministro pero se reserva el de presidenta del Partido del Congreso.

En el fondo, el protagonismo de la obra lo comparten estas tres figuras, unidas por una nota común que es su inicial despego de la política unido a la conciencia de no poder escapar a ella, tal es el peso de la familia Nehru y del apellido Gandhi entre el pueblo indio (recordemos que Indira no era pariente del Mahatma sino hija de Nehru, pero modificó levemente el apellido de su esposo en honor a aquel). Moro alterna las vicisitudes políticas con la pintura del ambiente familiar en casa de los Gandhi, empañado por las ambiciones del hermano de Rajiv, Sanjay. Este aparece, en gran parte, como el culpable de la breve caída de la popularidad de Indira y la pérdida de su gobierno en 1977.

Más que ante un libro de historia estamos, pues, ante una semblanza familiar. Aunque no oculta las sombras, se advierte la simpatía del autor hacia sus biografiados, que muestra bajo una luz favorable, a veces con un tono ciertamente novelesco, a la manera de los libros de Dominique Lapierre, con quien colaboró Javier Moro en Era medianoche en Bhopal. Indira Gandhi es una mujer tenaz y resolutiva y Rajiv un joven amable y atractivo con inesperadas dotes de gobernante, mientras que Sonia asume el papel de princesa de un cuento de hadas que se revela durísimo y peligroso, y a quien sostiene el inquebrantable amor, en la vida y en la muerte, hacia el nieto del fundador de la nación india. Destaca el esfuerzo de todos ellos por conservar la unidad de la India por encima de los enfrentamientos étnicos y religiosos y por lograr la modernización del país y la erradicación de la pobreza.

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