El sargento en la nieve

Pre-Textos. Valencia (2007). 151 págs. 17 €. Traducción: César Palma.

Apenas conocido en el ámbito de las letras hispanas, Mario Rigoni Stern (1921) es uno de los más importantes escritores italianos de la inmediata posguerra, aclamado entre otros por Elio Vittorini y Primo Levi. Hace unos años, la editorial Pre-Textos publicó Historia de Tönle (ver Aceprensa 44/04), un relato sobre los últimos días del imperio austro-húngaro en una pequeña aldea montañosa del Véneto. Ahora aparece El sargento en la nieve, posiblemente la obra más destacada de su autor, en la que narra en clave autobiográfica la retirada de los tropas italianas del frente ruso durante la II Guerra Mundial.

El relato, de una hondura conmovedora, se erige como un canto épico a la naturaleza humana sometida a la más profunda desdicha. Como sucede en la Ilíada de Homero, Rigoni Stern -el sargento de la novela- no disfraza la brutalidad de la guerra, no aclama a los vencedores ni reniega de los vencidos.

Lo admirable de esta novela es la profunda equidad, la misericordia incluso, que desprenden todas y cada una de sus páginas. En una guerra, la muerte avanza al lado de la vida y, así, el autor de esta novela ve desaparecer, uno tras otro, a sus amigos. Y, sin embargo, a pesar de los horrores de la guerra, este libro es un canto a la esperanza y a la dignidad, a la verdadera hermandad entre los hombres. Quizá sea ésta la gran lección que el lector puede entresacar de El sargento en la nieve: el escritor muestra la verdad de la guerra no desde el orgullo de los vencedores, ni desde la humillante desdicha de los vencidos, sino desde esa humanidad común que hermana a los hombres.

Como obra literaria, es un libro mayúsculo. La prosa avanza sin barroquismos, con una sencillez y una naturalidad hondamente poéticas. La ternura y el amor por el gélido paisaje ruso, por sus gentes, por sus compañeros de pelotón, así como los sueños y la nostalgia de sus protagonistas, se conjugan con las sobrecogedoras escenas de la retirada, en la que apenas unos pocos lograron sobrevivir.

Tras el armisticio italiano firmado en 1943, Rigoni Stern fue hecho prisionero por los alemanes y enviado a un campo de concentración en Austria. Fue entonces cuando empezó a escribir este libro que, desde su temprana publicación en 1953, se ha convertido en uno de los grandes clásicos italianos del siglo XX.

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