El sabotaje amoroso

TÍTULO ORIGINALLe sabotage amoureux

GÉNERO

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Anagrama. Barcelona (2003). 159 págs. 12 €. Traducción: Sergi Pàmies.

La escritora belga Amélie Nothomb (1967) se ha convertido en una de las voces más renovadoras de la actual literatura en lengua francesa, con obras de éxito como Estupor y temblores (ver servicio 146/00), una sátira sobre el ambiente de ciertas empresas japonesas.

Ahora la editorial Anagrama traduce dos novelas suyas: la última, Cosmética del asesino, y la segunda que escribió, El sabotaje amoroso, de 1993. Estas dos novelas muestran la originalidad y la imaginación, a veces desbocada, de su mundo narrativo, que alterna argumentos que proceden de su biografía personal (hija de un diplomático, la autora pasó su infancia en Japón y China, y su adolescencia en países tan dispares como Estados Unidos, Laos o Birmania) y ficciones que quieren iluminar algunos aspectos vitales del hombre contemporáneo.

Nothomb escribió El sabotaje amoroso después de Higiene del asesino, su primera novela. En ella, como en Metafísica de los tubos y la sarcástica Estupor y temblores, Nothomb utiliza como material narrativo sus experiencias infantiles y juveniles. La acción transcurre en la China de mediados de los setenta, todavía bajo los efectos de la Revolución Cultural, en el barrio donde viven la mayoría de los diplomáticos occidentales. La narradora es una niña de siete años, que a su manera explica la visión del mundo desde ese gueto. La protagonista explica los juegos con los que se entretienen los hijos de los diplomáticos, en los que, a su manera, se refleja el clima de enfrentamiento político que se vivió con el final de la segunda guerra mundial.

En ese monótono recinto amurallado, aparece Elena, una niña italiana que cautiva a la protagonista. Las relaciones entre las dos son esperpénticas, ingenuas, pero la prosa de la autora refleja con habilidad un mundo sentimental que combina la provocación con la inocencia infantil. La autora adopta el punto de vista de la niña de siete años, aunque con el conocimiento de una joven ya experimentada en la complejidad del corazón humano. Hay en esta novela mucha ironía, crítica social, y un agudo análisis de una infancia con sus dosis de ternura y crueldad.

Adolfo Torrecilla

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares