El pozo de los deseos

Esteban Padrós de Palacios

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Ediciones del Bronce. Barcelona (1999). 232 págs. 1.975 ptas.

La lealtad de Esteban Padrós de Palacios (Barcelona, 1925) al cuento literario ha querido dar el sexto libro de relatos, El pozo de los deseos, donde reúne catorce narraciones con su sello personal: inteligente construcción de la historia, ingenioso desarrollo verbal, maestría en la descripción, ironía, aire sentencioso sin atufar a pedanterías y un desenlace que suele dejar al lector pensativo y sorprendido.

En uno de los relatos, “Si estás aquí, da un golpe”, reaparece un personaje esencial de la narrativa de Padrós, el comisario Lorenzo Sánchez-Tello, un soriano heredero de una trascendente línea detectivesca que tiene en Chesterton uno de sus primeros maestros. Como en otras ocasiones, se ofrecen acontecimientos que presentan dos caras. Bajo las apariencias, disimuladas de humor muchas veces, late un sentido más hondo, que acaso no siempre el lector atisbe en una primera lectura. El placer del arrepentimiento, la redención propia ayudando a otros, el creer precisamente en la incredulidad, por ejemplo, dormitan bajo historias trenzadas con agudeza. Lo admite el mismo Sánchez-Tello: “Solo la realidad es sorprendente. La mentira siempre trata de ser verosímil, la realidad no”.

Estos cuentos coinciden en estar ambientados en épocas anteriores y en tener al amor y sus diferentes circunstancias y dimensiones como hilo temático. Ojalá El pozo de los deseos se hubiera iniciado por el caso de Sánchez-Tello o el espléndido “Logroño-Orient Express” o “Muerte a veintiocho pasos”, o el acertado “De vivos y de muertos”. Pero, en fin, siempre resulta interesante adentrarse en este autor, uno de los más fieles cultivadores de una personal concepción del cuento, pionero del microrrelato, autor de ingeniosas narraciones cortas detectivescas, con señas particulares de escritura.

Joseluís González