El lejano país de los estanques

Lorenzo Silva

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Destino. Barcelona (1998). 246 págs. 2.200 ptas.

La flaqueza del bolchevique (ver servicio 38/97), de Lorenzo Silva, fue la novela finalista del Premio Nadal 1997. Con ella, este autor madrileño (1966) demostró la soltura, madurez y variedad de su narrativa, confirmada meses después con la publicación de una novela, Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, entretenida reflexión sobre la aventura, la amistad y el amor juvenil.

En El lejano país de los estanques españoliza el género policiaco, con una trama ambientada en las zonas turísticas de Palma de Mallorca y con unos investigadores genuinos y atípicos: una pareja mixta de la Guardia Civil. El narrador es el sargento Bevilacqua, licenciado en Psicología que decidió ingresar en la Guardia Civil para encontrar un sustento; poco a poco, sin embargo, a pesar de sus prevenciones iniciales, el sargento acaba encontrando en las investigaciones policiales un sentido a su vida y una oportunidad para la reflexión moral y sociológica. En esta ocasión tiene que resolver el asesinato de una alemana en Palma de Mallorca. Aparentemente tienen poco que hacer ya que la versión inicial ofrecida por la Guardia Civil parece concluyente, pero el sargento, acompañado de la agente Chamorro, una joven que no tiene más remedio que asimilar una vocación militar frustrada, se encarga de encajar las piezas dejando a un lado las apariencias. La investigación les sumerge en un mundo turbio en donde se mezclan con asiduidad y descaro las drogas, el sexo desbocado y las diferentes variantes de la promiscuidad. La víctima mortal era una de estas turistas obsesionadas por el sexo. En esta fascinación está la raíz de su muerte.

Lorenzo Silva mantiene una equilibrada distancia, lo que le permite no caer en los tópicos de otros autores cuando escriben sobre temas escabrosos relacionados con el sexo, aunque a la novela de Silva le sobran algunas escenas y comentarios facilones. Más que la inteligente dosificación de la trama, uno de los elementos más importantes de esta novela, a Silva le interesa el factor humano de la acción: la comedida relación profesional y de camaradería que mantienen los dos agentes, uno experimentado y con el suficiente matiz ético, y otra en proceso de aprendizaje, pero inteligente y audaz.

Entretenida y ágil novela que utiliza con acierto las convenciones clásicas del género policiaco, lo que también demuestra las habilidades de Lorenzo Silva para cambiar de registro.

Adolfo Torrecilla

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