El legado de la pérdida

Salamandra. Barcelona (2007). 380 págs. 18 . Traducción: Eduardo Iriarte Goñi.

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Kiran Desai, una de las voces más destacadas de la literatura angloindia, nació en 1971 en Chandigarh, ciudad cercana al lugar donde se ambienta esta novela. Ahora reside en Nueva York con su madre, la también escritora Anita Desai. El legado de la pérdida ha conseguido el prestigioso premio Man Booker 2006, que se concede en el Reino Unido. Es la segunda novela de esta autora, después de Alboroto en el guayabal, que cosechó hace ocho años un importante éxito internacional.

El legado de la pérdida transcurre en 1986 en la ciudad de Kalimpong, en el norte de la India, cerca de la frontera con Nepal y Bután, al sureste del Himalaya. Como telón de fondo, los incidentes protagonizados por los indios nepalíes del Frente de Liberación Nacional Gorkha, que exigen la independencia de esa zona de la India.

Los cuatro protagonistas de esta historia representan, a su manera, la evolución de la sociedad india tras su independencia. El autosuficiente juez, ya retirado, fue educado en Cambridge, a pesar de proceder de una familia humilde; a su regreso, sin embargo, asimila los modos de vida británicos, lo que le distancia de su familia y los suyos. Sai, su nieta de 16 años, ha perdido a sus padres en un accidente y tiene que abandonar el colegio de monjas donde estudiaba. Su abuelo la recibe, hace todo lo posible por continuar con su educación, pero apenas le hace caso. El cocinero lleva toda la vida trabajando para el juez; viudo, abnegado, obediente, su única ilusión es que su hijo Biju -que malvive en Nueva York- se abra camino allí. Biju representa la otra cara de la globalización y de la emigración: lleva una vida durísima en Estados Unidos y siente continuamente la nostalgia de su tierra. Otro personaje interesante es Gyan, el profesor particular de matemáticas de Sai, con la que vivirá una relación amorosa inmadura y conflictiva.

La autora describe a ras de suelo la convulsa situación que se vive en esa zona de la India, donde “el mapa siempre había sido un desbarajuste”, con una asombrosa mezcla de razas y pueblos. También muestra el desmoronamiento del legado británico, reducido a meros formalismos. A la vez, hay un veraz retrato de las condiciones de vida y de los anhelos de muchos de los emigrantes indios en Estados Unidos. Aunque a la trama le falte fuerza, es una interesante novela sobre la vida en la India actual y sobre las consecuencias de la emigración.