El hombre del salto

Seix Barral. Barcelona (2007). 289 págs. 19 €. Traducción: Ramón Buenaventura.

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Considerado uno de los grandes de la literatura norteamericana actual, Don DeLillo (Nueva York, 1936) es autor de una sólida obra literaria compuesta de catorce novelas, numerosos relatos, varias obras de teatro y un par de ensayos, libros que le han granjeado un gran prestigio entre los jóvenes escritores norteamericanos.

En España, gracias a la editorial Circe, pueden encontrarse sus obras más representativas, como Ruido de fondo (1985), Libra (1988), Mao II (1991), Submundo (1997) -la más celebrada de todas- y Body Art (2001), entre otras. A partir de esta fecha, sus nuevas novelas, como Cosmópolis (Ver Aceprensa 18/04), las publica Seix Barral, que también está traduciendo algunas de sus primeras novelas, todavía inéditas en castellano, como Jugadores. La literatura de DeLillo transita por un realismo muy contemporáneo, aunque su técnica posmoderna lo ha convertido en un autor difícil y minoritario. Sus novelas reflejan asuntos plenamente actuales de la sociedad norteamericana, que DeLillo convierte en metáforas existenciales de un mundo en descomposición, donde la muerte ocupa una de sus principales obsesiones.

El hombre del salto es una novela centrada en los ataques terroristas del 11-S y sus posteriores consecuencias en un reducido grupo de ciudadanos. El terrorismo no es un asunto nuevo en la literatura de DeLillo; en su novela Jugadores aparece como uno de los temas estrella y también lo abordó en su ensayo En las ruinas del futuro, publicado el mismo año 2001 y donde cuenta su experiencia personal de los sucesos del 11-S y la visita que hizo a los pocos días al lugar de los atentados.

De entrada, quizá peca de ambicioso el proyecto literario de DeLillo, y eso se nota en la gravedad y trascendencia con que sobredimensiona los conflictos humanos que quiere relatar. Además, maneja una estructura deliberadamente fragmentaria, con unos personajes quizás demasiado rebuscados y seleccionados, lo que impide que los lectores se conmuevan con lo que está narrando y reflexionen -sin sentirse teledirigidos- sobre el significado moral de aquellos dramáticos sucesos.

El protagonista es Keith Neudecker, que trabaja en una de las muchas empresas que tenían su sede en las Torres Gemelas. La novela se abre justo instantes después del atentado, con un Keith que deambula por las calles de Nueva York, agarrado a un maletín que ha conseguido rescatar en el último momento en el apocalíptico descenso por las ruinas de su lugar de trabajo. Keith se dirige a la casa de su exmujer y de su hijo, de los que acaba de separarse. A partir de ese momento, la novela cuenta las reacciones de ese suceso en su hijo, en su mujer Lianne y en el propio Keith, que tiene que rehacer su vida tras recuperarse de las heridas físicas y existenciales. Keith encuentra a la dueña del maletín que encontró en las Torres Gemelas, una mujer que también consiguió sobrevivir a los atentados y con la que mantiene una fugaz relación sentimental. A estos tres personajes hay que sumar la madre de Lianne y su intermitente amante y los amigos de Keith, aunque algunos de ellos fallecieron en el 11-S. DeLillo introduce también unos pasajes protagonizados por los terroristas antes de los atentados y donde intenta darles un perfil humano, páginas que no parecen tener mucho que ver con el resto de la novela.

Se agradece la intención de DeLillo en bucear en el dolor, en el mal, en el terrorismo, en la política norteamericana, en la religión, en la existencia de Dios…, aunque a veces no se comparta su punto de vista. Lo hace sin caer en la novela ensayo. A través de los diálogos de los personajes y de sus preocupaciones, va dejando caer reflexiones que quieren dar a esta novela un plus de intensidad. Literariamente, se nota que estamos ante un escritor experimentado, que de manera deliberada abandona la narración tradicional, con unos recursos y con una estructura que a veces no son fáciles de seguir, a pesar de que DeLillo escribe muy pegado a la realidad.

El hombre del salto es una novela que ofrece una imagen caleidoscópica pero desoladora del hombre contemporáneo.

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