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El deber

Periférica.

Cáceres (2014).

268 págs.

18,95 €.

Traducción: Richard Gross.

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Una versión de esta reseña se publicó en el servicio impreso 79/14

“Lo importante es seguir viviendo sin llamar la atención”, les dice a su familia Josef Rada, eficaz funcionario del Ministerio de Tráfico en Praga, después de que el 15 de marzo de 1939, fecha de inicio de la novela, los alemanes invadieran Checoslovaquia. Rada, que participó en la Primera Guerra Mundial y desertó al bando ruso, rechaza el régimen nazi, pero su acusado sentido del deber le lleva a no manifestar de manera visible su oposición. Rada, ya en la cincuentena, vive para su familia y no quiere arriesgar lo conseguido hasta ahora.

Por su fama de eficaz funcionario, el Consejero Ministerial Miroslav Fobich consigue su traslado a la Sección III, que se encarga de la planificación horaria del transporte por tren de armamento y soldados de Checoslovaquia a Polonia y otros países donde ya se encontraban las tropas alemanas. Rada censura en secreto el ostentoso colaboracionismo de Fobich, con quien mantiene una tibia relación amistosa que se remonta a sus años de estudiante. La represión nazi en Checoslovaquia y la detención de su hijo provocarán que Rada decida colaborar con la resistencia.

La novela consigue retratar con intensidad el drama interior de Rada, un antihéroe que no quiere complicarse la vida. Las mejores páginas son aquellas que describen sus dudas y su temeroso carácter, condicionado por su meticuloso cumplimiento del deber. La parte final, sin embargo, la que cuenta la relación con la resistencia checa, se deja llevar a ratos por un efectismo un tanto melodramático.

Winder (1889-1946) escribió esta intensa novela en 1943, un icono de la literatura antinazi, poco tiempo después de que sucedieran algunos de los dramáticos hechos que se cuentan y de los que él fue testigo directo. Periodista de renombre, se exilió a Gran Bretaña en 1939, tres meses después de la invasión nazi.

El deber estaba inédito en castellano.

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