El cristiano en la crisis de Europa

Joseph Ratzinger

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Ediciones Cristiandad. Madrid (2005). 100 págs. 8,50 €.

Este libro reúne tres textos del hoy Papa Benedicto XVI, algo anteriores a su elección, pero editados posteriormente con su supervisión. Los títulos son: “La crisis de las culturas”, “El derecho a la vida y Europa” y “Qué significa creer”.

Estas tres preocupaciones no son extrañas entre sí: todas ellas caben en el fresco de la Europa actual y vienen a colmar sus principales vacíos. Tienen en común el tema de Europa, comprendida, más allá de sus coordenadas geográficas, como Occidente o como la sociedad democrática posmoderna, vista desde la óptica y la responsabilidad de un cristiano, pero sin desdeñar la otra visión, la del que no cree. Y es que el interés de este Papa por el ecumenismo no se agota en los hermanos más próximos a la fe católica, sino que también alcanza a quienes se han perdido por el camino de la increencia; no juzga sus razones, pero sí se esfuerza, con cariño y respeto, por entenderlas.

En su afán de comprender, por servicio a la Verdad, se muestra la talla de este enorme pensador cristiano. Sus razonamientos van directos a lo esencial como una flecha: si hay que hablar de cultura, hay que hacerlo de raíces (“tenemos necesidad de raíces para sobrevivir”); si hay que referirse a la vida, es preciso recordar la dignidad humana (“la mirada amorosa de Dios se posa sobre nosotros y nos revela la dignidad de nuestra propia persona”); si tratamos de fe, es preciso reconocer la verdad (“tienen acceso a la verdad, pero no están dispuestos a contemplarla, porque rechazan las exigencias que acabaría imponiéndoles”). Por eso tan pocas páginas resultan tan sustanciosas, e invitan a una relectura meditada nada más acabar el libro.

Este Papa que se encomienda a san Benito de Nursia se ha arrojado sobre los hombros, con una modestia sorprendente, la titánica tarea de guiar a la desconcertada Europa por el camino de la verdad. Posee para ello los medios que su predecesor, Juan Pablo II, consideraba como las dos alas que elevan al hombre a ese conocimiento esencial: la fe y la razón. Leído este libro, uno se siente más cerca de la reflexión de san Agustín: “Creo para comprender, y comprendo para creer mejor”.

Angel López-Sidro

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares