El cielo es real

Zenith.

Madrid (2012).

238 págs.

15 €.

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Según explicó a sus padres más tarde, Colton Burpo vio unos ángeles mientras esperaba a ser operado de urgencias por unas apendicitis que se complicó. Burpo, de cuatro años, les relató con naturalidad que había estado en el cielo y que había conocido a su abuelo fallecido e incluso a una hermana que su madre perdió antes de nacer.

¿Imaginaciones de niño? El padre, pastor protestante, ha dado crédito a lo que contaba su hijo, que, lejos de ser un chico raro, tiene los problemas y las angustias propias de su edad. Lo cierto, también, es que esta historia ha conmovido a los lectores que la han colocado entre las más vendidas en EE.UU. y parece que lo mismo puede suceder a este lado del Atlántico.

Parece claro que se trata de una historia tierna y emotiva va destinada a un tipo de lector que busca, justamente, sentimientos. Pero digamos en su descargo que las emociones que ofrece Colton tienen un sentido positivo y fomentan la esperanza y la alegría en estos períodos proclives a la turbulencia. Tampoco el padre de Burpo y autor del libro tiene mayores pretensiones

Sería simplista, sin embargo, quedarse solo con el bonito cuento de un niño que vio angelitos. El libro ofrece también una enseñanza sobre la fe y es, justamente, la de los padres de Colton, que supieron enfrentarse con entereza a una dolorosa situación gracias a su sentido religioso. La experiencia del niño les ha servido para profundizar en su visión sobrenatural, y es este el mensaje que se puede extraer del libro.