El chico de la Gran Dolina

José María Bermúdez de Castro

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Crítica. Barcelona (2002). 293 págs. 15 €.

La Gran Dolina es el yacimiento de la sierra de Atapuerca (Burgos, España) donde, en 1994, se hallaron unos fósiles humanos datados en algo menos de un millón de años. El estudio de los restos sugirió a los investigadores que correspondían a una especie descendiente de Homo ergaster (especie humana de origen africano con más de 1,5 millones de años de antigüedad) y precursora de las poblaciones que habitaron Europa hace unos 500.000 años. Apareció así en escena el Homo antecessor, antepasado tanto de los neandertales (a través de Homo heildelbergensis) como del hombre anatómicamente moderno (quizá a través de Homo rhodesiensis), según la hipótesis que desde 1997 sostienen los paleoantropólogos de Atapuerca, y que representa una posición original entre las filogenias propuestas por los especialistas para explicar el árbol genealógico de los humanos.

José María Bermúdez de Castro es uno de los tres responsables que en la actualidad dirigen las excavaciones en Atapuerca. Con El chico de la Gran Dolina irrumpe en solitario en el terreno de la divulgación científica relativa a la evolución humana, y lo hace poniendo el listón muy alto. En efecto, Bermúdez hace gala de calidad y precisión en la presentación de los datos y el planteamiento de los temas, huyendo de la exposición frívola y superficial que a veces acompaña a este tipo de literatura. Por ello este libro exige una cierta atención por parte del lector. Pero su rigor y profesionalidad se combinan con la claridad y la inteligibilidad, de modo que está garantizada la comprensión del texto sin que resulten necesarios conocimientos previos en esta materia. El libro resulta ser una obra de gran calidad realmente asequible a todo aquel que esté interesado por la evolución humana.

Aunque el texto hace un repaso al panorama evolutivo humano en general, adopta un punto de vista expositivo peculiar. En efecto, en El chico de la Gran Dolina Bermúdez de Castro estudia la evolución humana prestando especial atención al análisis de los patrones de maduración de los humanos, algo muy poco corriente en la divulgación científica en castellano, lo que constituye un valor añadido de esta excelente obra.

Como es de esperar, las referencias a Homo antecessor aparecen reiteradamente a lo largo de las casi trescientas páginas de este libro. Pero los temas expuestos son múltiples: el estudio de la dentición para determinar los patrones de crecimiento de las distintas especies humanas (algo en lo que el autor es un auténtico especialista), o el estudio del crecimiento y desarrollo del cerebro. La exposición rigurosa, el análisis detallado, el contraste entre distintas hipótesis que intentan explicar temas tales como el origen de la bipedia, el lenguaje o la anatomía humana moderna, entre otras cuestiones, amenizan ininterrumpidamente los diecisiete capítulos que componen la obra.

Carlos A. Marmelada