El caso del mayordomo asesinado

Destino.

Barcelona (2013).

206 págs.

17,90 € (papel) / 12,99 € (digital).

Traducción: Juan Carlos Gentile Vitale.

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Con los elementos esenciales del género policiaco –un delito y la posterior investigación para encontrar al culpable–, el italiano Marco Malvaldi (Pisa, 1974) ha escrito una novela distinta, fresca y agradable. Como sorpresa, ha tenido el atrevimiento de poner a un personaje real como eje de la narración, el célebre Pellegrino Artusi (1820-1911), autor de La ciencia de la cocina y el arte de comer bien, considerado el innovador de la cocina italiana moderna. El autor se permite la licencia de hacerle entrar en escena con un libro de Sherlock Holmes, para mostrarle como el defensor de la primacía de lo científico en este tipo de investigaciones. En efecto, las explicaciones que da Artusi están basadas en la observación y sus conclusiones extraídas científicamente al estilo holmesiano.

Toda Italia está representada en la novela: los nobles de la familia del barón Alinaro Bonaiuti que habitan en el castillo de Roccapendente, en la Toscana; Artusi, que es de Romagna; el Comisario Artistico, de la Calabria. El eterno Norte y Sur italiano, siempre opuestos. La acción transcurre en un fin de semana en el que Artusi ha sido invitado por el barón al castillo de Roccapendente para descansar y gozar de la naturaleza.

El caso, aunque sencillo, es una oportunidad para describir a la nobleza italiana empobrecida de finales del siglo XIX, con un fuerte acento crítico: incultos, vanidosos, inútiles derrochadores de fortunas heredadas, viviendo fuera de contexto y sin vislumbrar su cercana extinción. Y, además, es ocasión para hablar de cocina y de recetas populares con explicaciones científicas, como la de la salsa mayonesa.

El personaje de Artusi corresponde físicamente a las fotografías que se conservan de él, con sus grandes bigotes blancos que empalman con las enormes patillas y su buena envergadura. Es un hombre bonachón, sensible, paciente, educado y, sobre todo, un gran observador y conversador, cualidades que son fundamentales para descifrar el enigma de la muerte del mayordomo encerrado en la bodega.

La novela está repleta de una inocente ironía que comienza ya con la elección de los nombres de los personajes; el traductor ha tenido el acierto de dejarlos en italiano.

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