Aborda en esta obra el editor español Constantino Bértolo (1946) un asunto de máxima actualidad en lo que se refiere al trabajo que él ha llevado a cabo durante muchos años. Ante la avalancha de manuscritos que llegan a las editoriales para su posible publicación –cientos de miles todos los años–, alguien tiene que encargarse de escoger unos y descartar otros.
Siempre ha sido este un trabajo ingrato, que puede tener repercusiones negativas en el ánimo y la autoestima de los escritores. Pero, como tantas otras cosas de la industria editorial de hoy, también esta función de los editores, o de los lectores que trabajan para ellos, está en transformación e incluso cuestionada.
Hasta la llegada de internet, de la edición digital y la autoedición…
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