El archivero de la Lubianka

Alianza. Madrid (2008). 385 págs. 20 . Traducción: Josefa Linares de la Puerta.

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En 1939, mientras el mundo vivía el espanto de la guerra con la Alemania de Hitler, la Rusia de Stalin estaba siendo víctima de un cúmulo de horrores: arrestos, torturas, sentencias de muerte, campos de trabajo… La lista de sospechosos de Stalin incluía algunos de los mejores escritores y poetas rusos, cuyas voces temía y de las cuales desconfiaba con el instinto propio de un dictador. El archivero de la Lubianka escoge uno de aquellos escritores, el ruso-judío Isaac Bábel, autor de relatos cortos, como el famoso Caballería Roja.

El autor crea una ficción que respeta cuidadosamente el entorno social y los cuadros reales, tanto exteriores como interiores. Su objetivo -a través del personaje creado para la ocasión, Pável Dubrov- es ver las consecuencias de la sorprendente decisión de un hombre que quiere salvar los manuscritos de un escritor sentenciado a muerte.

La NKVD (policía política, precursora de la KGB) hacía concienzudamente su trabajo de apoderarse de notas y manuscritos, muchos quemados sistemáticamente, otros desaparecidos sin dejar rastro.

Los manuscritos de Bábel fueron sellados y empacados en siete apartados; trabajo supervisado por Kutirev, el cual, siguiendo órdenes superiores, los recogió del archivo como evidencia documental. Desde entonces se ha perdido toda pista para conocer su paradero. La desaparición de los manuscritos da inicio a la novela de Travis Holland, estableciendo así la personalidad de Kutirev y de otros oficiales. Pável Dubrov, subordinado suyo, acapara el protagonismo principal, tanto desde el punto de vista profesional como humano.

Las escenas son vivas, algunas quizá un tanto inverosímiles, pero siempre llenas de acierto y oportunidad, para que el lector tenga los datos suficientes para seguir atrapado en la intriga.

El poeta y el archivero han de confirmar la autoría de una de las historias de Bábel para colocarla en el archivo pertinente. Sin embargo, Dubrov ha decidido salvar el manuscrito, incluso alguno más, al coste que sea. El giro “heroico” del relato se da en el momento en que Dubrov valora más el salvamento del don de Bábel a la literatura que su propia seguridad.

El cuadro general de Rusia es feo, apocalíptico. Holland, de forma acertada, describe las distintas partes de este cuadro, sin forzar, solo aprovechando lo que sus personajes ven o han vivido. Sufren, pero caminan. De todos modos, igual que Dubrov, los lectores pueden acabar por preguntarse: ¿es posible que un pequeño acto de coraje personal pueda cambiar el curso, la crueldad de la Historia? Con esta trama, la novela plantea reflexiones con un sólido fondo humano, capaces de hacer pensar al lector. Es decir, no es sólo una novela de intriga.

Travis Holland es doctor en Literatura por la Universidad de Michigan. El archivero de la Lubianka es su primera novela.