El agua de las colinas: Jean de Florette La hija de los manantiales Jean de Florette Manon des sources

El agua de las colinas:

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Jean de FloretteLa hija de los manantialesJean de FloretteManon des sourcesMarcel PagnolMagisterio. Madrid (1977). Tomo I: 237 págs., 615 ptas. Tomo II: 261 págs., 740 ptas.

Se celebra en 1995 el centenario del nacimiento del francés Marcel Pagnol (1895-1974), conocido en su tiempo como dramaturgo y director de cine, aunque al final de su vida se dedicó más a la novela. Sus primeros textos narrativos fueron biográficos: su célebre trilogía Recuerdos de infancia (publicada en la editorial Juventud en 1961) y su novela El agua de las colinas, con la que consiguió un reconocido prestigio literario y bastante popularidad.

Las dos partes de esta novela están ambientadas en las tierras de la Provenza, zona que el autor acierta a retratar con perfección tanto en sus aspectos físicos como psicológicos. Marcel Pagnol capta con verosimilitud la mentalidad de los habitantes de la aldea rural de Las Quintas, cuya actitud vital está sometida a una férrea e irracional tradición: “Como en todos los pueblos, existían envidias, rivalidades y hasta odios tenaces, basados en historias de testamentos quemados o de tierras mal repartidas”.

En este marco rural, aparece un personaje que poco tiene que ver con la estrechez de miras de los campesinos. Jean de Florette vive en la ciudad y se traslada a una finca de Las Quintas con su mujer, una antigua cantante de ópera, y Manon, su hija pequeña. Jean, un personaje sencillo y trabajador, será víctima de su idealismo y de la sibilina presión que ejercerán sus vecinos campesinos. Todos sus grandes proyectos chocan con la carestía del agua, que ocasionará la posterior tragedia. Esta omnipresencia del agua hace que se convierta, junto con la pequeña Manon, en la verdadera protagonista de la novela.

Pagnol alterna los pasajes trágicos con descripciones humorísticas y con momentos en los que demuestra que ha calado hondo en la mentalidad campesina. El agua de las colinas es riquísima en la descripción de caracteres, nítidamente perfilados. La novela incluye bastantes reflexiones de fondo, que brotan como consecuencia de un relato frío y apasionante la vez.

Adolfo Torrecilla

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