El afinador de pianos

TÍTULO ORIGINALThe Piano Tuner

GÉNERO

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Salamandra. Barcelona (2003). 380 págs. 19,70 €. Traducción: Germán Rovira Ortega.

A finales del siglo XIX Edgar Drake, un afinador de pianos, es enviado desde Londres a las colonias británicas en Birmania. Anthony Carroll, comandante médico de una estratégica plaza militar en plena selva, había exigido primero el piano y ahora la presencia del especialista para repararlo.

En este exótico marco, la novela desarrolla varios nudos argumentales: los viajes de Drake (el exterior hasta la plaza militar y el interior hacia el descubrimiento de su destino personal); la historia y el proyecto de Carroll, auténtico personaje de novela: estratega, aventurero, altruista, científico y melómano; y, por último, el alcance de este episodio colonial inglés. Sobre esos tres ejes, dos originales condimentos: Birmania (su historia y cultura) y la música (pianos, afinadores, matemática y sentimientos).

En esta su primera novela, Daniel Mason toca tantas teclas como las que hace reparar a su protagonista: aventuras, colorido local (tatuajes, talismanes), supersticiones y sueños, historias intercaladas, toques románticos, bandidos… Se aprecia un importante trabajo de documentación y se agradece la sólida presentación de la historia, acompañada de mapas, cartas, datos y fechas. Quizás el exceso de condimentos haga perder fuerza en algunos pasajes al hilo principal.

No es frecuente encontrar novelas contemporáneas montadas sobre personajes en los que prevalece el bien, y esto es algo que logra El afinador de pianos. Pero en su afán de evitar esquematismos en los protagonistas, el final de la novela, además de algo confuso, matiza y pone en peligro los valores positivos del libro. El rastro que queda, a pesar de todo, es el de unos protagonistas movidos por la búsqueda del bien y de la verdad y sostenidos por una alta valoración de la familia, el trabajo, la amistad y el arte.

Javier Cercas Rueda