Echo Park. El inocente

Echo Park
Roca Editorial. Barcelona (2008). 349 págs. 22 €. Traducción: Javier Guerrero.

El inocente
The Lincoln Lawyer
Ediciones B. Barcelona (2007). 438 págs. 21,50 €. Traducción: Javier Guerrero.

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Se publican casi seguidos los dos últimos libros de Michael Connelly. El inocente en una novela criminal donde el acento recae en las implicaciones jurídicas. El protagonista es un nuevo personaje, Mickey Haller, implacable abogado defensor que se las sabe todas y maneja hábilmente los hilos judiciales. Tiene experiencia, pocos escrúpulos y conoce todos los trucos. Es un ganador. Su único obstáculo es él mismo: el sistema le hace aparecer siempre como un tiburón sediento de dinero y él, por su parte, se disculpa pensando que nunca se le presentará el cliente inocente, a la vez que -secretamente- teme no reconocerlo si lo encontrara. Las cosas cambian cuando todo indica que un cliente que cumple cadena perpetua pudo no haber cometido el crimen del que lo acusaron.

Connelly irrumpe en el thriller forense con la eficacia que le caracteriza. A pesar de que no dejan de ocurrir cosas, lo más interesante es lo que pasa en el interior del protagonista. El planteamiento de la justicia pone los pelos de punta, la verdad se escamotea entre matices (inocente o no culpable, hechos probados, pruebas circunstanciales, duda razonable, etc.). Parece que lo menos importante es si el acusado lo hizo o no. Connelly desarrolla con mucha claridad y expresivas metáforas una visión tan práctica como cínica de la profesión. Los dilemas interiores de Haller son lo más atractivo de la novela. Sus clientes son prostitutas, drogatas o criminales. Sin excesivos detalles, el clima de sus vidas y las cosas que hacen no son precisamente ejemplares.

Echo Park es otro libro de la serie protagonizada por Harry Bosch. Una nueva pista reabre el caso de una desaparición. Se pondrán al descubierto los tejemanejes corruptos entre políticos y policías. Como sabemos, Bosch no es de los que olvidan fácilmente. Las víctimas se le meten dentro y esto le hace muy bueno, pero también vulnerable. No es un simple detective sino un hombre con una misión. Un psicópata asesino le pondrá a prueba pero será peor la lucha contra los buenos.

La novela abunda en detalles y tiene un estilo ágil y directo, herencias de los años de Connelly como periodista. La trama está, una vez más, magníficamente desplegada, y muestra con maestría los múltiples pliegues que esconden la verdad. Queda claro que es el hombre el que elige lo que quiere llegar a ser, no las circunstancias.

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