Diario de un soldado de Napoleón

TÍTULO ORIGINALThe Diary of a Napoleonic Foot Soldier

GÉNERO

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Edhasa. Barcelona (2004). 213 págs. 17,50 €. Traducción: Petunia Díaz.

Unamuno acuñó el término de intrahistoria para referirse al relato de los hechos de aquellas personas que nunca ocuparán las primeras páginas de los periódicos pero cuyas acciones cotidianas explican más de la vida que los libros de historia. Sirve este término para definir el contenido de este libro que cede la palabra a un soldado corriente, de a pie. El interés que tiene este relato es que no pone el acento en los grandes personajes ni en las batallas sino en la vida normal de un soldado que, en este caso, tuvo que sufrir la desastrosa campaña del ejército de Napoleón en Rusia. Jakob Walter escribió esta crónica para sus familiares y amigos unas cuantas décadas después de los hechos que narra. No le mueve ni un interés literario ni tampoco documental, aunque Walter reconstruyó sus recuerdos con la ayuda de mapas y de otras informaciones.

Jakob Walter es un alemán, que fue llamado a prestar servicio en dos ocasiones, una en 1809 y la otra en 1812, como consecuencia de las alianzas de Napoleón con la Confederación del Rin. La relación que mantienen estas tropas alemanas con el ejército francés es meramente funcional y estratégica, sin integrarse en su estructura. Se trata de una ayuda profesional, no de un servicio patriótico. A Walter no le interesa absolutamente nada la marcha de la guerra. Su único objetivo es la supervivencia, luchar contra el hambre y contra las enfermedades, lucha que en el caso de la guerra de Rusia es heroica y tétrica, pues abundan los pasajes que muestran la deshumanización y la violencia gratuita. No es que se muestre contrario a la guerra, o a Napoleón, o que haga gala de un discurso pacifista; Walter cuenta los hechos tal y como suceden desde su perspectiva terrestre y vital. Es una crónica objetiva, quizá un poco exagerada en algunos detalles, de lo que estaba pasando, fuera de interpretaciones macrohistóricas o documentales.

Su testimonio es excepcional, pues si abundan los escritos de protagonistas de los hechos militares, no son frecuentes que los soldados escriban sus memorias o cuenten lo que les estaba pasando. En este libro se incluyen también seis cartas que escribieron otros tantos soldados de Westfalia y que no llegaron a sus destinos porque fueron requisadas. Son un complemento familiar a la mirada detallista e indiferente de Walter.

Adolfo Torrecilla

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