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Descenso a los infiernos: Europa, 1914-1949

EDITORIAL

TÍTULO ORIGINALTo Hell and Back: Europe, 1914-1949

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNBarcelona (2016)

Nº PÁGINAS769 págs.

PRECIO PAPEL31,90 €

PRECIO DIGITAL14,99 €

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Este voluminoso libro de Ian Kershaw, catedrático de Historia Moderna en la Universidad de Sheffield, y uno de los mejores especialistas en Hitler y la Alemania nazi, pretende ser la primera parte de una historia de Europa en el siglo XX. En concreto, la obra se recoge una detallada crónica de lo que algunos historiadores llamaron la guerra de los treinta años: el período de las dos guerras mundiales y la turbulenta época de entreguerras. En el libro aparecen prácticamente todos y cada uno de los países europeos, tanto los neutrales como los beligerantes. El enfoque no solo es el de un relato de los acontecimientos políticos y económicos, y sobre todo bélicos, sino que además abarca la crónica cultural y las experiencias personales de hombres y mujeres de aquellas décadas en las que Europa estuvo más cerca que nunca de autodestruirse.

La autodestrucción de Europa comienza en 1914, con la guerra de los pueblos, mucho más terrible que la guerra de las monarquías de siglos anteriores. Una letal combinación de nacionalismos étnicos, aspiraciones territoriales y conflictos de clase, desatará una violencia sin precedentes y dará al traste con esa supuesta “edad de oro”, de progreso en un mundo sin fronteras, que conocieron los europeos de 1900. Tanto la Primera como la Segunda Guerra Mundial están vinculadas a un proceso de “industrialización” de la muerte a gran escala, en el que las masas participan activamente, en no pocas ocasiones cegadas por las ideologías, y en el que los Estados se hacen intervencionistas en la vida social y económica, cuando no totalitarios. Se trata de un tipo de guerra en el que hasta los vencedores pueden resultar vencidos por la pérdida de recursos humanos y materiales, y tampoco se da lugar a una paz estable sino a una tregua hasta próximos enfrentamientos.

Una de las consecuencias más trágicas de la Gran Guerra es la crisis de los sistemas políticos europeos, con la llegada de los regímenes totalitarios y el debilitamiento de las democracias. De hecho, el período de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial se caracterizaron por el triunfo de una obsesión: la de reducir al adversario político, o al de distinta condición étnica, social o religiosa, a la categoría de enemigo y propugnar su exterminio. Lo hicieron, sobre todo, los regímenes de Hitler y Stalin, aunque no solo ellos. Se califiquen o no los hechos de genocidio, la brutalidad y la crueldad estuvieron ampliamente extendidas en las décadas de 1930 y 1940. En ese desprecio por la vida ajena, los verdugos estuvieron influidos por ideologías convertidas en nuevas religiones que exigían el sacrificio de seres humanos.

Kershaw retrata, sin medias tintas, este hundimiento total de la civilización europea, en un tiempo en el que los europeos pisotearon con saña los valores sobre los que se había asentado la historia del Viejo Continente. No obstante, cierra su libro en 1949, con unas páginas de esperanza, las de la reconstrucción de Europa Occidental en la posguerra, preludio de una era de estabilidad, que iba a caracterizarse por el retorno del pluralismo político y el comienzo de un proceso de integración. Nacía así una Europa más próspera y con unos cimientos más sólidos que la surgida en 1918 de las ruinas dejadas por la anterior guerra. De ahí que este libro pretenda ser una llamada de atención en los tiempos actuales.