Tras la publicación de Próspero viento, sus memorias políticas, regresa Trapiello a sus diarios, género que le ha dado un gran prestigio dentro de una cuajada trayectoria que comprende novelas, ensayos y poesía. De todo tiene es la vigesimoquinta entrega de Salón de pasos perdidos, título genérico de unos diarios que se han convertido por méritos propios en una de las aventuras literarias más sorprendentes de la literatura española contemporánea.
Junto con otros diaristas más o menos actuales, Trapiello ha revolucionado un género que no era muy frecuentado por los escritores españoles. En su caso, es el eje de su literatura y aplica en ellos la misma exigencia literaria que al resto de sus obras. No se trata, por tanto, de un género menor o subalterno. De hecho, en estos diarios Trapiello alcanza su mejor nivel literario.
Cada jueves, lo mejor de Aceprensa en una newsletter gratuita.
Publicó el primero en 1990, El gato encerrado. Con una admirable constancia, ha ido dando forma a una ambiciosa empresa literaria que se sostiene en un personaje, él mismo, protagonista de una vida muy normal, sin grandes sobresaltos, cuyas circunstancias y reacciones se repiten de volumen en volumen. Como suele ser habitual en estos libros, existen bastantes años de diferencia entre la publicación del diario y el año en el que transcurren los hechos que se cuentan, en esta ocasión 2011.
Volvemos a encontrarnos con lugares, situaciones y personajes que suelen aparecer en estos volúmenes, como sus estancias en su casa de Las Viñas, cerca de Trujillo, donde el autor se dedica a leer, escribir, descansar y reparar los desperfectos que provocan el mal tiempo o algunos animales, como pasa en este volumen con las ratas, las abejas y los perros.
Otro escenario habitual es el Rastro madrileño, que el autor frecuenta con asiduidad, siempre a la caza de libros, documentos, fotografías… También aparecen frecuentemente en estas páginas su mujer y sus hijos.
Su vida literaria es otro de los platos fuertes del libro. El relato de los congresos a los que asiste y su participación en encuentros en librerías derrochan sarcasmo y humor, pues le suelen suceder anécdotas esperpénticas, bien con algunos de los extravagantes asistentes o con los propios organizadores.
También merece la pena destacar sus comentarios a algunos sucesos de actualidad relacionados con el mundo literario y sus agudas observaciones sobre algunos libros que descubre o sobre la vida de algunos escritores olvidados.
El libro invita a los lectores a compartir los sentimientos del autor: su melancolía, sus afectos y enfados, y lleva a participar así de los vaivenes de una vida que, como su literatura, transcurre sacando el máximo partido estilístico a su cotidianidad y a su pasión por el trabajo y la belleza.