David Golder

Irène Némirovsky

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Salamandra. Barcelona (2006). 160 págs. 11,90 €. Traducción: José Antonio Soriano Marco.

La historia de Irène Némirovsky es conocida desde el éxito de su novela “Suite francesa” (ver Aceprensa 138/05), uno de los libros favoritos de los lectores en el 2005. Los millonarios Némirovsky huyeron de Rusia tras la Revolución de 1917, para establecerse en París. Allí, la única hija del matrimonio, Irène, recibió una educación intelectual exquisita, aunque fue sentimentalmente infeliz.

Su padre se ocupaba de sus negocios, y su madre sólo de sí misma. Irène pronto se refugió en la literatura. Su primera novela, “David Golder”, que de alguna manera retrata su mundo familiar y su círculo de amistades, publicada originalmente en 1929, fue recibida con entusiasmo, e Irène comenzó una prometedora carrera literaria. Aunque era de origen judío, se convirtió al cristianismo.

En 1942 fue asesinada en Auschwitz, junto con su marido. Sus hijas, de ocho y trece años, lograron salvarse y, sin saberlo, conservaron en una maleta durante decenios el manuscrito que le ha convertido en uno de los más brillantes descubrimientos literarios de los últimos años, “Suite Francesa”. Salamandra ha editado después otra de sus novelas más conocidas, “El baile” (ver Aceprensa 61/06).

David Golder es un hombre de negocios que atraviesa una profunda crisis. En lo económico, las cosas no van bien. Su antiguo socio, Marcus, acaba de suicidarse. En lo personal, su matrimonio es una ruina prácticamente desde que se casó. Sólo tiene ojos para su caprichosa hija, Joyce. Una noche, en el casino, sufre un ataque cardíaco e inmediatamente, al difundirse la noticia, sus acciones se desploman. Está arruinado. Sin dinero, su esposa y su hija ya no quieren permanecer a su lado. Golder se recluye en un piso vacío, en París, moribundo y abandonado. Su corazón está muy delicado y cualquier actividad acabaría definitivamente con él. Pero Golder no puede resistirse a una nueva oportunidad de recuperar su fortuna, a través de un negocio petrolífero que le devolverá a algunos de los escenarios de su juventud.

“David Golder” no parece una primera novela. Es sorprendente la envergadura narrativa y la ambición literaria que cala sus páginas. Némirovsky tiene una mirada aguda, agilísima y concreta. La historia decadente de David Golder emana la sensibilidad y el pulso de una época, los años 20, repleta de vitalidad. Y Némirovsky es pura vitalidad, es brío, es de esa pasta de escritores que nos acerca con tal desparpajo a sus personajes, que las imágenes y las identificaciones surgen sin esfuerzo.

César Suárez