Días felices en Argüelles

Francisco Umbral

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Planeta. Barcelona (2005). 230 págs. 20,50 €.

En el prólogo de esta nueva obra, escribe Francisco Umbral (1936) que “he procurado hacer las memorias de los demás”. Se dedica Umbral a contar lo que él llama sus “memorias periodísticas” y que no es sino otra manera de volver a contarnos lo que ya ha escrito por activa y por pasiva en la mayoría de sus libros: sus opiniones sobre personajes, escritores, la literatura y el periodismo de una buena parte de la segunda mitad del siglo XX. La diferencia está en que aquí abandona el ropaje de la ficción para centrarse en la literatura memorialística propiamente dicha.

No hay pues, además de su impulsivo y electrizante estilo, ninguna sorpresa en “Días felices en Argüelles”. Al presentar su obra como un nuevo libro de memorias se podría pensar que Umbral retomaría el hilo de su excelente diario “Un ser de lejanías” (ver servicio 69/01), donde bucea sobre su propia identidad, dejando en un segundo plano el mundo exterior. Pero no ha sido así, y eso que cuando Umbral se ha enfrentado sin máscaras con sus contradicciones íntimas -como hizo en “Mortal y rosa” y en la obra antes citada- ha dado sus mejores creaciones.

Umbral escribe sobre los periódicos y el periodismo, sobre sus escritores favoritos -José Hierro, José García Nieto, los escritores del 27, la generación del 36, Eugenio D’Ors, Ruano, Cela, cómo no-; también cobran protagonismo algunas de sus amistades con actores, políticos y hasta con los reyes. Y para que no falte ningún ingrediente habitual, también aparecen algunas de sus aventuras amorosas. Todo suena a ya leído, como si Umbral fuese incapaz de reciclarse o no tuviese ni ganas ni fuerzas de enfrentarse abiertamente con su mundo interior.

Adolfo Torrecilla

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